Talento, no popularidad
Nadie más que el entrenador y su equipo de trabajo tienen derecho de confeccionar una lista de jugadores, aun más cuando se trata de un representativo nacional donde tienen plena libertad para elegir a quienes ellos crean aptos para jugar de determinada manera. Y no ...
Nadie más que el entrenador y su equipo de trabajo tienen derecho de confeccionar una lista de jugadores, aun más cuando se trata de un representativo nacional donde tienen plena libertad para elegir a quienes ellos crean aptos para jugar de determinada manera. Y no entramos al tema de los mejores, ya que al final termina siendo subjetivo, al menos para los técnicos.
No deben existir presiones externas, léase directivos, dueños, patrocinadores, o bien, la mano, en ocasiones, negra de promotores. La elección debe ser de ellos y de nadie más.
Ojos bien abiertos y un gran sentido de receptividad, lo suficiente para poder ampliar el margen de visión para estudiar posibilidades sin importar colores de camisetas.
Aquello de consultar con el aficionado, francamente me parece ridículo. No se trata de un concurso de popularidad ni de implementar el aplausómetro; se trata de un buen juicio para llamar a quienes mejor ejecuten las ideas del entrenador. Sólo eso.
Tal y como lo hacen los jugadores del Atlético de Madrid ante la mirada táctica de su entrenador. Un equipo ordenado que prioriza esta manera de interpretar el futbol, pero sin renunciar nunca a la posibilidad de hacer daño.
Los del Vicente Calderón han dado un golpe más de autoridad y credibilidad. Cierto es que enfrentó al Barcelona más débil de los últimos tiempos, aunque cierto también es que, torneo a torneo, Diego Simeone ha sido capaz de mejorar al equipo aun perdiendo a sus grandes estrellas.
Tiempo de empezar a entender que la Bella época del cuadro catalán ha llegado a su fin, pero tiempo también de empezar a darle su debido crédito a un equipo que ha vivido bajo la sombra de los dos poderosos españoles, y tendré que ser el primero en esto.
