No hay operativo que alcance
No es la primera vez que lo establezco en este espacio y lamentablemente no será la última, pero todo parece indicar que, fiel a nuestro mexicanísimo sello, necesitamos una tragedia para voltear a ver los problemas o tomarlos en serio; es decir, el futbol necesita un ...
No es la primera vez que lo establezco en este espacio y lamentablemente no será la última, pero todo parece indicar que, fiel a nuestro mexicanísimo sello, necesitamos una tragedia para voltear a ver los problemas o tomarlos en serio; es decir, el futbol necesita un muerto en las tribunas.
No somos afines a la cultura de la prevención, lo nuestro es reaccionar cuando el problema está en otra dimensión, y el futbol no escapa de esto.
Muchas cosas se están haciendo mal: entre ellas, ignorar el problema. Abordarlo cuando es tiempo presente, no en pasado y mucho menos en futuro. Se ocupan de la violencia cuando suceden cosas como las del sábado por la noche.
Está por demás decir que es un reflejo de la sociedad, pero al decirlo escucho tonos de consuelo en directivos e incluso autoridades, cuando se trata de, sí, efectivamente, aceptarlo, pero también de meter las manos con los pantalones bien puestos y con decisiones firmes.
De nada sirven tantas campañas. Entiendo la intención de educar, pero que se asuma la obligación de castigar. Y asumamos todos que con la policía no se negocia, porque a eso estamos acostumbrados. Que la autoridad se haga respetar y nosotros entendamos que la autoridad está para ser respetada.
Hay muchas cosas que podrían resultar del primer paso de esto: prohibir la entrada de las barras, dejar de regalarles boletos, patrocinarles los viajes, capacitar a la fuerzas policiacas, mandar un número adecuado de efectivos (ya que resultó verdaderamente ridículo que para un partido de alto riesgo como lo es el Atlas-Chivas, sólo se hayan enviado poco más de 700 policías; y presumen las autoridades locales que “duplicaron” el número para este evento). Que los clubes asuman su responsabilidad y contraten mejores empresas de seguridad privada, etcétera. Hay muchas cosas que hacer, pero de poco servirán si las penas siguen siendo tan ridículas como hasta hoy.
Se necesita del interés de las autoridades en todos los niveles porque hace tiempo dejó de ser un tema menor.
Decepciona escuchar a Gabriel Saucedo, director de Operaciones de Atlas, establecer que “no hay operativo que alcance”. Sí, no hay operativo que alcance cuando se es gobernado por la ignorancia, el miedo o el desinterés.
El espectáculo lo administran los clubes, pero es del país entero y posturas como las de este directivo no abonan en lo más mínimo.
