Señales positivas
No existe posición más importante en el futbol americano que la de quarterback. Para tener posibilidades de ganar un campeonato es necesario contar con uno de enorme calidad o uno que, por lo menos, sea capaz de guiar el ataque del equipo con mucha inteligencia y ...

Juan Carlos Veraza
El deporte por nota
No existe posición más importante en el futbol americano que la de quarterback. Para tener posibilidades de ganar un campeonato es necesario contar con uno de enorme calidad o uno que, por lo menos, sea capaz de guiar el ataque del equipo con mucha inteligencia y cometiendo muy pocos errores. En pocas palabras, el quarterback no se puede equivocar mucho si alguna franquicia quiere aspirar a ganar el Súper Tazón.
Por ello, si un equipo de la NFL selecciona a un mariscal de campo en la primera ronda, lo hace con la idea de que ese jugador se convierta en la estrella del equipo y que, en un futuro, pueda llevarlo a levantar el Trofeo Lombardi. Un error al tomar esa decisión puede retrasar aún más el proceso para convertirse en una franquicia ganadora.
Recuerdo las palabras de Troy Aikman tras ganar el Súper Tazón XXVII, el quarterback de los Vaqueros dijo que sentía que había cumplido su objetivo tras llegar a la liga como la primera selección global en el Draft de 1989, y ése era llevar al equipo texano a ganar el campeonato, ese es el compromiso que va de la mano con ser elegido como el primer jugador de un reclutamiento.
Es el peso que conlleva el ser un mariscal de campo seleccionado en el primer día del draft, automáticamente te transformas en el rostro de la franquicia e incluso de una ciudad. Eso fue lo que pensó la gerencia de las Águilas de Filadelfia al hacer un cambio el día del Draft para poder elegir a Carson Wentz, igual que la de los Carneros de los Ángeles al hacer a Jared Goff el primer jugador elegido en ese mismo año; ambos equipos tomaron esa decisión con la idea de cambiar los malos resultados que les habían acompañado. Con ellos se ha dado el resultado esperado, transformándose en dos de las mejores franquicias, con Filadelfia incluso ganando el último Súper Tazón; en buena parte gracias a lo hecho por Wentz durante la temporada regular.
Eso mismo esperan que suceda los cinco equipos que en el Draft pasado tomaron a un quarterback con su primera selección. De esos cinco jóvenes talentos, hoy cuatro ya son titulares, y el domingo hicieron algo nunca antes visto en la era de los Súper Tazones, ganar un partido el mismo día en su campaña de novatos.
Baker Mayfield con los Browns, Josh Rosen con los Cardenales, Sam Darnold con los Jets y Josh Allen con los Bills lo lograron, guiando a sus equipos a importantes triunfos, que alimentan la esperanza a sus respectivas aficiones de que las gerencias hicieron lo correcto al seleccionarlos en abril pasado.
Es temprano para saber a ciencia cierta si estos quarterbacks podrán hacer realidad las expectativas puestas sobre ellos, aunque es innegable que los cuatro ya han enseñado su enorme talento en el inicio de sus cortas carreras.
Todavía tienen mucho por hacer para ser nombrados estrellas, hay mucho trecho por recorrer, el complicado camino de la NFL tiene muchos obstáculos, pero estos jóvenes rápidamente han dado señales positivas.