¿Designación para aplaudirse?
Al dar a conocer la cuarteta arbitral para el juego de vuelta de la final del Torneo Clausura 2016 entre Chivas y Tigres, los encargados de hacer las designaciones, léase Héctor González Iñárritu y Carlos González Iribarren, reflejan la impresión de dar un “golpe ...
Al dar a conocer la cuarteta arbitral para el juego de vuelta de la final del Torneo Clausura 2016 entre Chivas y Tigres, los encargados de hacer las designaciones, léase Héctor González Iñárritu y Carlos González Iribarren, reflejan la impresión de dar un “golpe de autoridad” y a la vez pareciera que hay revanchismos hacia la Asociación Mexicana de Árbitros (AMA), ya que esta última, mas no los árbitros, se han vuelto antagónicos ante los señores González, pues con uno no existe sinergia y con el otro de plano ni siquiera lo quieren de instructor o asesor.
Por lo tanto, la comisión de árbitros les está pasando la factura al no designar a uno de los cabecillas de la AMA, que bien podía estar para la final de mañana, dada su experiencia, José Luis Camargo.
Incluso, para esta ocasión usan como cuarto oficial a José Antonio Pérez, “amiguísimo” de González Iribarren.
Independientemente de que causa sorpresa que para acompañar al designado Luis Enrique Santander mañana en el Estadio Chivas usen al asistente Alberto Morín, que estuvo en la cuarteta de aquel partido Haití-Nicaragua que la comisión de arbitraje de la Concacaf les solicitó a su similar de México suspender indefinidamente, junto con Jorge Isaac Rojas, central, José Alfredo Peñaloza, cuarto oficial, y el otro asistente, Marcos Quintero, que también fue usado en el juego de ida de la final del Clausura 2017.
En pocas palabras, no hay ni pies ni cabeza en la comisión.
Como se ve y alguno que otro lector de esta sección recordará, sigue el masacote administrativo en la comisión de árbitros de la Liga MX que les comenté en aquella columna del 16 de noviembre del año pasado.
Para esta ocasión mandan de asesor para esta gran final a Julio Escobar, al que habría que preguntarle: ¿Cuándo arbitró un partido de liguilla como para poder dar consejos o bien enseñarle recursos al señor Santander? Decir que esto es polémico, es decir poca cosa. Ni hablar.
Por cierto, a Luis Enrique Santander, Óscar Macías, su compañero, le dejó muy alta la bandera para el juego de vuelta, pues en la ida lo hizo muy bien.
Ojalá que Santander tenga suerte, sin importar que en las tres fases de esta liguilla haya dirigido al equipo tapatío, pues la plantilla de árbitros es precaria, pero no influyó en la conducción ni resultados ante el Atlas y el Toluca. Si acaso en este último le pasó por alto que a Pizarro le hayan cometido siete faltas de las 21 de los choriceros.
