Polos opuestos

Señalemos un par de antecedentes y reiteremos algunas ideas. El 11 de septiembre de 2009, el The Daily Telegraph en la primavera de 2014 llegó a un tiraje superior a los 523,000 ejemplares diarios divulgó que la atleta sudafricana Caster Semenya presentaba “una ...

Señalemos un par de antecedentes y reiteremos algunas ideas. El 11 de septiembre de 2009, el The Daily Telegraph —en la primavera de 2014 llegó a un tiraje superior a los 523,000 ejemplares diarios— divulgó que la atleta sudafricana Caster Semenya presentaba “una anomalía cromosómica, no tenía útero ni ovarios y tenía testículos internos”. Un mes antes, el 19 de agosto, tras la resonante victoria de Semenya en los 800 m lisos en 1’55”45 en el Campeonato Mundial de Atletismo en Berlín —con más de 02” de diferencia sobre el 2º, y 3er lugar Janeth Jepkosgei, Kenya, 1’57”90, y la inglesa Jenny Meadows, 1’57”93—, la italiana Elisa Cusma, en 6o lugar, expresó: “Esta persona no debe correr con nosotras. Para mí, ella es un hombre. No es mujer”. Las voces e inconformidad de las mujeres se hicieron frecuentes. Cuando Semenya cruzaba la meta no era felicitada. Y el silencio era un elocuente rechazo a su presencia. La IAAF, con criterio científico y deportivo, modificó las reglas del juego. Quienes superen los niveles de testosterona normales en la mujer deben cumplir con un tratamiento químico para reducirlos. El pasado 10 de julio se reavivó la controversia cuando El Tribunal de Derechos Humanos (TEDH) estimó que Semenya no ha tenido un juicio justo en Suiza, donde los tribunales respaldaron la determinación de la World Athletics, antes IAAF, es decir, Federación Internacional de Atletismo. El TAS apoya a la WA. La decisión de la WA es una medida de protección a las mujeres, pero presenta ciertos bemoles en cuanto a repercusiones fisiológicas. Desde la parcela deportiva, la decisión de la WA es lógica cuando se sabe que la testosterona potencia la fuerza, influye en las características del macho, músculos, voz, forma de pensar y conducirse. Como en la situación de Oscar Pistorius, se marca una enorme diferencia de criterios y lo evidente es que una gran parte de quienes se inclinan por los derechos humanos están totalmente desprovistos no sólo de conocimientos deportivos, sino también científicos. DH coloca en el platillo de la balanza la igualdad. Es necesario un estudio e investigación más profundos del porqué una sola persona es capaz de alterar el equilibrio de la mayoría y permitírsele entrar a un círculo o esfera con enorme ventaja sobre los o las demás, rompiendo todas las reglas del juego. Nadie debe ser excluido de los JO o Campeonatos Mundiales. Pero, así como hay J. Paralímpicos, deben crearse competencias para quienes rebasan los límites establecidos por las FI en apego a la ciencia y el deporte, y no a criterios de carácter social de sensibilidad moral. Se vive en un mundo cambiante y muy frágil frágil en percepciones. La situación es compleja. Porque lo que DH considera justicia, para el resto de las mujeres es una injusticia. El criterio de la WA de obligar la reducción de altos niveles de testosterona no es muy científico. Se ignora qué repercusiones habría. Lo contrario, elevar artificialmente los niveles con testosterona, los efectos, sí se conocen: hay mujeres, como Heidi Krieger, atleta de los 80 en impulso de bala, se transformó en Andreas Krieger.

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