Piotrowski, de la escuela europea
Perteneció a la vieja guardia de entrenadores de Europa que transformó en la arquitectura del esfuerzo, la disciplina y el respeto, el atletismo universal. La obra maestra de Andrzej Wojciech Piotrowski Kolomanska, desaparecido físicamente el miércoles de la semana ...

Arturo Xicoténcatl
El espejo de tinta
Perteneció a la vieja guardia de entrenadores de Europa que transformó en la arquitectura del esfuerzo, la disciplina y el respeto, el atletismo universal. La obra maestra de Andrzej Wojciech Piotrowski Kolomanska, desaparecido físicamente el miércoles de la semana anterior, en la CDMX, estuvo representada en el portento polonés del sprint puro llamado Irena Kirszenstein y luego Szewinska al casarse, ganadora de siete medallas olímpicas de 1964 a 1976, y del sprinter sonorense Alejandro Cárdenas, medalla de bronce en el Mundial de Sevilla, en 44’31 en la final que en su momento fue la más rápida de la historia. Piotrowski llegó a México a mediados de los 60. En el atletismo fue uno de los tres pilares que cambiaron el perfil y el nivel nacional con Jerzy Hausleber en la caminata y con Tadeusz Kepka en fondo y maratón. Polonia envío a otros notables entrenadores, como Stanislaw Poburka en voleibol, Vladimir Puzio en atletismo (alumno del pianista Paderewski), quien a su regreso a Polonia dio clases en Varsovia de la cultura maya; de Enrique Nowara y Casimiro Marzek en boxeo. El atletismo y el deporte de México le debe mucho de sus instantes luminosos olímpicos y mundialista a Polonia. Piotrowski, quien colaboró varias décadas en el COM, fue un hombre de espíritu sencillo, aguda inteligencia, investigador de la fisiología humana, de la sicología agonal, que dio un trato duro, flexible y paternal a sus alumnos. Szewinska es la única atleta, hombre o mujer, en poseer RMs en 100, 200 y 400 m planos, la primera en romper el muro de los 50”. Piotrowski fallece un 28 de junio; Szewinska, un 29 de junio hace cinco años. En el comparativo el crono de Cárdenas de 44¨31 en los 400 m planos es 5/100 de segundos de diferencia con el cubano Alberto El Caballo Juantorena. Acaso unos 5 cm en la dimensión entre uno y otro atleta. Tuve el privilegio de presenciar en la Copa Mundial de Düsseldorf la espectacular carrera de 400 m de Szewinska, de uniforme blanco y banda roja en la cabeza, ganadora con 49”52 y de Marita Koch de blusa azul y short blanco, de la desaparecida RDA. En muchas ocasiones platiqué con Piotrowski y siempre creí más su versión de que el crono mundial de Koch, que aún se mantiene tras 38 años como RM 47.60, dese el 6 de octubre de 1985 en Canberra, Australia, fue por el duro esfuerzo y el talento natural y fuerza de voluntad de la germana oriental, a diferencia de todas las versiones espurias que circulan y han circulado en los países anglosajones con la influencia de la Guerra Fría. EL CERILLO. Al artista del trampolín y la plataforma Mauricio Duhalt le decían El Cerillo por delgado y pelirrojo. Fue alumno de Mario Tovar y uno de los mejores clavadistas del país, muy apreciado por su carisma y afán de superación. Su desaparición física el domingo causó fuerte impresión, pues apenas hace 2 semanas recibió la distinción de Ricardo Capilla en la reunión anual de los deportistas del CDCh.