Eliud, suma de sumas

Un aura de inmortalidad y de asombro envuelve el récord mundial de maratón que señaló el kenia­no Eliud Kipchoge el pasado domingo en Berlín. Crono, edad, ritmo, longevidad agonal, cadena de 15 victorias, cultura deportiva y disciplina británi­ca… tendríamos que ...

Arturo Xicoténcatl

Arturo Xicoténcatl

El espejo de tinta

Un aura de inmortalidad y de asombro envuelve el récord mundial de maratón que señaló el kenia­no Eliud Kipchoge el pasado domingo en Berlín. Crono, edad, ritmo, longevidad agonal, cadena de 15 victorias, cultura deportiva y disciplina británi­ca… tendríamos que retroceder, acaso, a la década de los 50 con la llegada del británico John Velzian a Kenia, poco más de un lustro antes de la Inde­pendencia de este país en 1963. Velzian, el Padre y arquitecto del atletismo de Kenia falleció el pa­sado 20 de enero de este año. Edificó la carrera atlética de fondo y de steeplechase, con una visión que abarcó el entrenamiento en la altura del Valle del Rift, la creatividad de una veintena de formas del Fartlek, la educación del entrenador; la visión de recaudar fondos para desarrollar paralelamente programas de salud y bienestar comunitario, diri­gidos principalmente a los niños; su capacidad de convencer a la policía y al ejército de dar trabajo a los atletas y oportunidad y facilidades para com­petir. Supo trasmitir el mensaje de que el talento sin esfuerzo es como desear cultivar un jardín sin agua. Se construyeron pistas y centros de entrena­miento. El trabajo de Velzian dio frutos con el ter­cer lugar de Wilson Kiprugut Chuma en los 800 m lisos en los JO de Tokio 64. Cuatro años más tar­de los JO de México 68 representan la plataforma de despegue del atletismo de Kenia; además de la plata de Wilson Kiprugut, en 800 m, se disparó al empíreo el primer súper-atleta en la historia del país africano: Kipchoge Keino, de 28 años, oro en los 1,500 m planos, con resonante victoria sobre el estadunidense Jim Ryun, súper favorito que llegó al altiplano del Valle de Anáhuac con un invicto en los tres años anteriores y con un triunfo sobre Keino; éste ganó además plata en Munich 72 en los 1,500 y oro en los 3,000 m steeplechase. De esta cultura de sólidos pilares ha brotado Eliud Kipchoge, uno de los atletas más formidables de la historia, como suma de sumas del esfuerzo, del talento, de la mo­dernidad de los sistemas de acondicionamiento fí­sico, de la tecnología de punta, de la popularidad del maratón con pluralidad de significados de es­fuerzo, competencia, desafío, éxito, perseveran­cia, placer, superación personal. Aclaración. En la colaboración anterior escribí Wilson Kipsang en lugar de Patrick Kipsang, quien es el entrenador de Eliud Kipchoge. Ruego a la indulgencia de los lectores. El nombre de Wilson Kipsang Kipro­tich, lo he relacionado con cierta frecuencia con el debut en maratón de Eliud Kipchoge. Destro­zó el récord mundial de maratón en 2:03.23 el 29 de septiembre de 2015 y Eliud finalizó segundo en 2:04.05. Wilson, bronce en el maratón de los JO de Londres, hizo su mejor marca en el 2016 al terminar segundo en Berlín en 2:03.13 después de Kenenisa Bekele. Y Patrick Kipsang, alumno de John Velsyan, fue medalla de plata en los emble­máticos 3,000 m steeplechase (8.09.55) en los JO de Barcelona 92.

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