El milagro de India
La tensión de las partidas, la energía agonal acaso nunca vista en un certamen por equipos, que le comunicaron a 44 de ellas, en once rondas, de principio a fin, la alta clase impresa, y la conquista del oro de India, reafirman una nueva época revolucionaria en el ...
La tensión de las partidas, la energía agonal acaso nunca vista en un certamen por equipos, que le comunicaron a 44 de ellas, en once rondas, de principio a fin, la alta clase impresa, y la conquista del oro de India, reafirman una nueva época revolucionaria en el ajedrez mundial. India, en su victoria en la Olimpiada de Budapest, viene a ser un mojón del tiempo que condensa siglo y medio de historia y de meditados esfuerzos en la construcción de un ajedrez dinámico, espectacular, más afilado y tal vez más profundo que el del pasado. La partida de ajedrez desde antes de Anderssen y Morphy siempre ha sido un polo de atracción magnético con irradiaciones hechizantes; embelesan las combinaciones. La mente ordena y la mano teje, mediante hilos invisibles, e insufla vida y da a las piezas color y sentimientos como las notas escritas en el pentagrama para crear una melodía o sinfonía o como el cincel del escultor en la creación de una obra artística. La Olimpiada de Ajedrez organizada por FIDE y la Federación de Hungría se efectuó del 11 al 22 de septiembre con la presencia de 197 cuartetas en hombres y 181 en mujeres. Se trata de una competencia que se inició en 1924 en París. Intervinieron los más notables grandes maestros del tablero. E India, en la categoría abierta –lo que brinda posibilidades a las mujeres que desean rivalizar y elevar la calidad de su juego– ganó 10 de sus matches, empató 1 y no perdió ninguno. Pero más notable es que de las 44 partidas ganaron 27, empataron 6 y sólo perdieron una ante escuadras como EU, la más poderosa en puntos Elo, Uzbekistán, China… En sus espléndidos triunfos intervinieron tres prodigiosos ajedrecistas con promedio de 20 años: Dommaraju Gukesh, retador a la corona mundial, con un score individual de 9 puntos (+8,=2,-0); Arjun Erigaisi 10 (+9,=2,-0); Rameshbabu Praggnanandhaa 6 (+3,=6-1, perdió ante el estadunidense Wesley So) y otros dos grandes maestros: Santosh Vidit, 29 años con 7 ½ (+5,=5,-0) y Pentala Harikrishna, 38 años, con 2 ½ en tres juegos (+2,=1,-0). Desde el austricaco Wilhelm Steinitz, primer campeón mundial a fines del siglo XIX, se han levantado montañas de conocimientos y teoría. En los últimos años, la computadora y los módulos de cálculo condensaron y aceleraron el proceso evolutivo del ajedrez con la nueva generación de niños y prodigios, acentuándolo durante la pandemia que ayudó a niños y adolescentes a dedicar su tiempo al estudio del juego. Con India el nervio motor fue la entronización de Viswanathan Anand como campeón del mundo, en tres modalidades de lucha; incentivó el espiritu de emulación. La aparición de un héroe resulta menos costosa que cualquier programa deportivo. Existen otros elementos de carácter cultural, social, pedagogico; el entorno de competencias ante adversarios más fuertes. Dicen que Miguel Ángel cargaba La Divina Comedia. Veo una fotografia de Fischer con el libro The Soviet School of Chess de Kotov y Yudovich, a Praggna dormido con El Final de Dvoretsky. El genio se despierta con inmensa cantidad de esfuerzo.
