Duelo de poder e imaginación

Estudio de Henri Weenink (17/11/1892–02/12/1931). Blancas juegan y ganan. Se publicó en el magazine holandés Tidskrift en 1917.

Una gran mayoría de grandes maestros concede esencial importancia al Estudio o Final artístico en el desarrollo y potencia de la fuerza e imaginación del ajedrecista. En la posición que presentamos hay una aparente sencillez, pero es necesario analizar con mayor detenimiento la función, el papel de cada pieza.

El compositor holandés, Henri Gerad Marie Weenink que nació y falleció en Ámsterdam, Países Bajos, nos ofrece, en la sencilla distribución de las piezas en el tablero, en su creatividad, una lección de ataque y defensa, y la diversidad de caminos y recursos que contiene el ajedrez, juego infinito. En su estudio Weenink parece ajustarse al apotegma de Miguel Ángel, quien expresó: “La gran regla: emplear todas las fuerzas y hacer cosas que parezcan hechas sin el menor esfuerzo.” Antes de embarcarse en el movimiento tan evidente es necesario analizar la acción y reacción que sucede, con blancas y negras, con 1. a7.

El holandés Henri Gerard Marie Weennik, aprendió el ajedrez a los seis años de edad y tanto lo cautivó la sorprendente relación de las fuerzas y armonía de las piezas que profundizó en ellas, tanto, que a los 15 años, una de sus composiciones ya era publicada en el magazine holandés Tijdschrift. Fue un jugador de alta concepción competitiva. Participó en las Olimpiadas de Londres 1927, La Haya 1928, Hamburgo 1930 y Praga 1931. Falleció a la edad de 39 años, víctima de la tuberculosis. Su alto nivel le permitió conseguir victorias sobre notables maestros de la talla de Ricardo Reti, Max Euwe, Frank Marshall, Hans Kmoch, Monticelli, Akiba Rubinsein en 1930, Golmayo, Saemisch el doctor Asztalos y otros.

La Solución: La pugna agonal gira en torno del peón a6, La primera línea parece muy simple. El peón avanza a la casilla a7, la torre intenta frenarlo con Tg8, el alfil da jaque en g3 y la torre entra en un dilema que no la dejará dormir. Si captura, el peón corona y si el rey mueve las blancas continúan con Ab8 y las negras deben claudicar. No obstante hay mecanismos tácticos de lucha, de defensa y ataque.

La jugada clave evidente es: 1.a7 Naturalmente la torre no está obligada a frenar al peón de inmediato. Hay otros recursos tácticos tanto para la segunda actriz del tablero como para el Alfil. La posición proyecta un duelo de poder, astucia, técnica, habilidad. Las negras responden con: 1...Tg2+ Y ahora hay que pensar antes de actuar. 2.Rb1! Observe el lector: la tercera fila no puede ser ocupada por el monarca blanco. Esta dinamitada. Si la toca, pierde. El rey tampoco se puede alejar de la columna b pues entonces la torre se situaría en la columna a y después de Af2 la captura Txa7 conduce al empate. Si: 2.Rb3 Tg8 Con la amenaza de Ta8 seguido de Txa7. No es posible ahora: 3.Ag3+ por 3...Txg3+ 4.Rb4 Tg8 5.Rb5 Rd6 6.Rb6=] 2...Tg1+ 3.Ae1 Brillante sacrificio de desviación y obstrucción. 3.Rb2 Tg2+ 4.Rb1 Tg1+ 3...Txe1+ Se plantea la situación original. La torre ya no puede dirigirse a la casilla g8, pues las negras crean de nuevo la amenaza Ag3+ y las negras perderían de inmediato. 4.Rb2 Te2+ 5.Rb3 Te3+ 6.Rb4 Te4+ 7.Rb5 Y las blancas ganan. No hay forma de impedir la coronación del peón. El final se transforma en una lucha teórica victoriosa de R y D contra R y T.

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