Dos realidades
Ni el más rampante optimismo ni los soñadores comerciales ni los más conocedores del deporte previeron la actuación, posición y medallas de la delegación de México en los Juegos Panamericanos de Lima, en referencia al aproximado que arroja el análisis estadístico. ...

Arturo Xicoténcatl
El espejo de tinta
Ni el más rampante optimismo ni los soñadores comerciales ni los más conocedores del deporte previeron la actuación, posición y medallas de la delegación de México en los Juegos Panamericanos de Lima, en referencia al aproximado que arroja el análisis estadístico. Las victorias se aceptan con alegría, sin explicación; se vive la embriaguez del éxito. Hay sorpresa y alegría por la tercera posición, después de Estados Unidos y Brasil, y adelante de fuertes escuadras: Canadá, Cuba, Argentina, Colombia, Venezuela… La otra realidad es que debemos considerar el escenario próximo, tan diferente como van a ser los JO de Tokio.
La fuerza, la inteligencia, el entusiasmo del núcleo de la juventud mexicana paladeó el triunfo de un tercer lugar, como ya sucedió en los JP de México 1955, cuando potencias como Estados Unidos y Canadá tenían otro enfoque sobre este certamen, que reunía a lo más selecto del continente. Sería conveniente que, cuando menos con seis meses de anticipación de los JO, las autoridades deportivas presentaran un análisis de las perspectivas de México en Tokio, sin el encandilamiento del brillo de las medallas panamericanas. Porque si bien se debe festejar el éxito, el público debe saber cuáles son las posibilidades de los atletas nacionales. Que no se cometa el eterno error de falsificar esperanzas y materializar desengaños en función a la indolencia, pachorrudez, ignorancia de no valorar la potencialidad agonal. Las medallas y la calidad regional son dos esferas diferentes que, combinadas, expresan la relación comparativa de conjuntos.
¿La calidad del deporte de México cambió y se elevó de la noche a la mañana, sin que nadie se diese cuenta, con las 37 medallas de oro?, ¿hay relación entre las medallas de oro con las exigencias de la clase internacional olímpica y mundial?, ¿a quién le corresponde el estudio a las Federaciones Nacionales o al órgano de gobierno deportivo, cuando hay fractura en las relaciones porque éste no le tiene confianza a aquéllas en el manejo de los dineros?
El éxito panamericano y repartir dinero equitativamente entre los atletas favorece más lo político que lo deportivo, porque, sencillamente, no se tiene idea de valorar nivel ni esfuerzo. ¿Se estimulará a entrenadores de medallistas que no asistieron a Lima? Se ha descuidado la contratación de entrenadores extranjeros de calidad, la educación integral de los atletas, ninguna autoridad exige resultados a las Federaciones y al no hacerlo se abona el campo de la corrupción con dirigentes que se eternizan en la poltrona desde la que algunos sólo tienen visión para sus intereses personales, crematísticos. La tarea estadística es ímproba, pero debe hacerse con el fin de conocer la posición de México con el mundo. Tomar medidas sobre cómo mejorar entrenamientos, técnicas, competencias.