Carencias
Caminamos hacia los Panamericanos y a los Juegos Olímpicos porque el tiempo nos los aproxima día tras día; nos dirigimos hacia ellos, dentro de un enfoque global, sin reflexión, en la carencia de un trabajo sistemático que debió iniciarse hace cuatro u ocho años. Se ...

Arturo Xicoténcatl
El espejo de tinta
Caminamos hacia los Panamericanos y a los Juegos Olímpicos porque el tiempo nos los aproxima día tras día; nos dirigimos hacia ellos, dentro de un enfoque global, sin reflexión, en la carencia de un trabajo sistemático que debió iniciarse hace cuatro u ocho años. Se persiguen resultados inmediatos. Muy pocos tienen la conciencia, el conocimiento y la responsabilidad, atleta-entrenador-directivo-, de lo que significa la competencia; la participación es otra cosa.
El testimonio técnico de nuestro deporte se ha escrito en el agua, en el aire, en el hielo, en el fuego. No hay testimonio de una cultura deportiva mexicana. Los entrenadores no disponen de tiempo para escribir sus vivencias técnicas, cómo llevaron a un atleta o a un grupo, de un nivel a otro, mediante el ensayo y el error; la incorporación de técnicas y nuevos conocimientos. La mayoría afirma que sabe, que conoce, pero entonces, ¿por qué razón no se alcanzan buenos resultados en el campo internacional? El nivel del deporte doméstico no corresponde a su posición económica, política, social, científica, cultural.
¿Quién supervisa y valora la tarea de las federaciones, de los entrenadores? Se piensa en medallas, pero, ¿se piensa en el mejoramiento social, económico, profesional del competidor como se hace en otros países? No confundamos posición económica de un deportista con su calidad deportiva. Uno de los grandes autoengaños del mexicano es creer que ya es lo que aspira ser. Diáfano ejemplo es el del futbolista Chicharito Hernández: forrado de billetes, pero en la banca de suplentes.
¡Quién se ha preocupado por definir específicamente qué es lo que deseamos con nuestro deporte? ¿Quién regula la periodicidad de los presidentes de Federación, quién les exige resultados deportivos, quien supervisa entrenamientos, en qué grado existe una participación profesional de la ciencia aplicada al deporte, quién hace evaluaciones, cuáles son los objetivos, cuán cerca o lejos están de ellos? ¿Por qué se permite la presencia de años y años de presidentes que no han dado ni darán resultados? ¿Cuál es el grado de responsabilidad moral, ética, deportiva de algunos sujetos que, a final de cuentas, en lugar de servir al deporte lo hacen para servirse del deporte; ¿ego, narcisismo, poder, ignorancia?
Una Federación es una institución; en nuestro país, algunas son un feudo cuyo destino es el de cumplir con los intereses personales, económicos, de vanidad, de un individuo al que el mejoramiento de la colectividad le importa un comino. La Conade, bajo estas circunstancias, es y ha sido una espectadora de lo más pasiva.