Asombrosos 10,000

Cada uno de los espectadores grabó en su memoria algunos de los momentos significantes de los JO de París, pugna agonal, victoria, derrota con efectos estéticos y emocionales; escenas de la inauguración, de la clausura, música, himnos, lo hermoso de la ciudad que rinde ...

Cada uno de los espectadores grabó en su memoria algunos de los momentos significantes de los JO de París, pugna agonal, victoria, derrota con efectos estéticos y emocionales; escenas de la inauguración, de la clausura, música, himnos, lo hermoso de la ciudad que rinde culto al árbol al igual que otras ciudades europeas, asiáticas; museos, monumentos, el viviente río Sena, la torre Eiffel, la pirámide de cristal y acero junto al museo del Louvre, con sus tesoros de la cuenca del Mediterráneo; La Gioconda, de Leonardo da Vinci; La Victoria de Samotracia, en la cual se inspiró el arquitecto Antonio Rivas Mercado (1853-1927), como Amado Nervo y Juan Escutia, al diseñar la columna de la Independencia de Paseo de la Reforma, que la popularidad e ignorancia la han etiquetado como Ángel, cuando en realidad es La Victoria, con tan profundo contenido en la guerra y el deporte… En la palestra, acciones de lucha con historias personales que podrían conmover y acentuar la chispa de la admiración, emulación y dejarlas ahí, inmarcesibles, en un remanso de recuerdos e imágenes que, de vez en cuando, brotarán, frescas e intensas, en la mente y acudirán con precisión como si hubiesen ocurrido hace unos instantes. Victorias y actuaciones con mayor relevancia en el fuego espiritual de los campeones olímpicos y de un manojo de notables competidores. Del universo olímpico parisino, los 10,000 m planos son y serán uno de los más grandes acontecimientos del esfuerzo muscular, amalgamado con la tecnología y el estentóreo grito del estadio. Si en los 100 m ocho atletas cruzaron de los 10” y cinco corrieron más rápido que la figura legendaria del Carl Lewis de Tokio 91, en los 10,000 m 13 lo hicieron en menos de 27 minutos, una referencia de alta clase, pero en una final tan disputada, ceñida, volcánica, que 6 cruzaron la meta en 88/100 de segundo: 1) Joshua Cheptegei, Uganda, 26.43.14/100. 2) Berihu Aregawi, Etiopía, 26.43.44; 3) Grant Fisher, EU, 26.43.46. 4) Mohammed Ahmed, Canadá, 26.43.79; 5) Benard  Kibet, Kenya, 26.43.98; 6) Yomif Kejelcha, Etiopía, 26.44.02: 7) Selemon Barega, Etiopía, 26.44.48; 8) Jacob Kiplimo, Uganda, 26.46.39; 9) Thierry Ndikumwenayo, España, 26.49.49. El vencedor Cheptegei ganó oro en 5,000 en los JO de Tokio y plata en los 10,000, lo cual refleja el olfato lobuno para dosificar el sprint final y la dureza de su preparación en las alturas del Valle del Rift. Pulse, valore, Yobes Ondieki, Kenia, fue el primero en romper los 27: RM en 26’58”38 en Oslo, el 10-07-1993. Por asociación de ideas aparece en la mente el duelo que sostuvieron el etíope Haile Gebrselassie y el keniano Paul Tergat, con registros de 27’18” 20 contra 27’18” 29, una diferencia de 9/100 de segundo, ¡mucho más pequeña que la final de la prueba de 100 m planos! entre Maurice Greene, de EU, 9’87” y el trinitario Ato Boldon, que cronometró 9’99”, diferencia de 12/100, algo nunca visto en los anales del atletismo. Cómo ha evolucionado el atletismo y el deporte en general con la tecnología, pista, zapatillas, y los sistemas de acondicionamiento físico convertido en arte.

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