Eulalio Ríos, en su tiempo, el más grande de América
El carril era un espejo como el que trazaron los pechistas japoneses en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 1932 o los espaldistas en Seúl 1988. Lo rodeaba un enjambre de furiosas brazadas en el estilo de mariposa. Y por debajo de la superficie la silueta de Eulalio ...

Arturo Xicoténcatl
El espejo de tinta
El carril era un espejo como el que trazaron los pechistas japoneses en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 1932 o los espaldistas en Seúl 1988. Lo rodeaba un enjambre de furiosas brazadas en el estilo de mariposa. Y por debajo de la superficie la silueta de Eulalio Ríos avanzaba con rapidez. A los 35 metros emergía y con su primera brazada ya iba ¡adelante de todos!; entonces, su “patada” estallaba en sonoridad, inundaba las tribunas, como si fuese el instante más intenso de una coda, era una patada sinfónica, rítmica, acuática, agonal.
Eulalio Ríos Alemán, El Delfín de Hueyapan, Veracruz, tuvo la visión adelantada, percepción, intuición, de emplear con mayor eficacia el batido de pies en el estilo de mariposa por debajo de la superficie. Su cuerpo ofrecía menor resistencia al agua, gastaba menos cantidad de energía y adquiría una rapidez de orden superior al resto de los nadadores que una vez que se habían desprendido de los banquillos de salida y se habían zambullido, iniciaban de inmediato la competencia con enérgico braceo.
Esa patada hidrodinámica es la que emplea en la actualidad Michael Phelps, aunque en menor distancia, por reglamento.
A unas horas del inicio de los Juegos Centroamericanos y del Caribe vayan unas líneas a Eulalio Ríos, acaso, el más grande deportista de Veracruz y en alguna época de México y de América. Brilló en una época con el sello del amateurismo en el que se competía y nadaba por el placer de nadar y competir.
Conquistó el oro en los Juegos Centroamericanos de Caracas, Venezuela, 1959, en la distancia de los 200 m de mariposa (2:29.3) en los que superó a sus compañeros Walter Ocampo y Rafael Rivera.
La trayectoria deportiva de Eulalio Ríos, quien tuvo como primer entrenador en Xalapa al ingeniero Jorge Murrieta Necoechea, alcanzó dos puntos altísimos de enorme trascendencia para la natación mexicana. Ocupó el sexto lugar en los JO de Melbourne 1956 cuando apenas un par de años antes el estilo de pecho, que se venía metamorfoseando, desde los bordes de la década de los 30, era reconocido oficialmente como el de mariposa. En México el primer campeón de mariposa fue el acapulqueño Apolonio Castillo. En aquel tiempo sólo figuraba la distancia de los 200 m.
Perteneció Eulalio Ríos a aquella generación de notables como Clemente Mejía, cuarto lugar en Londres; Alberto Isaac, La Flecha Colimense; Ángel El Pato Maldonado, Apolonio y Ramón Bravo, séptimo lugar en los JO de Londres en el 4x200; de Tonatiuh Gutiérrez, de Walter, de César Borja.
Uno de los episodios de mayor nivel lo vivió Eulalio Ríos en los Panamericanos de 1955 en los que venció a Walter Ocampo y al estadunidense William Yorzyk, un año más tarde oro en Melbourne. Era el tiempo en que la escuadra norteña asistía a los Panamericanos con sus principales luminarias. EU era máquina. La natación de México ha tenido figuras de talla internacional, pero a la fecha nadie ha podido igualar el oro panamericano de Eulalio Ríos.
En la parte final de su carrera Eulalio Ríos formó parte del equipo de natación de la UNAM que dirigía el maestro Manuel Herrera. Con los peces auriazules, Alejandro Gaxiola, dorso; Roberto Marmolejo, pecho; Eulalio, mariposa, y Jorge El Ropero Escalante, crawl, México consiguió el bronce en los Panamericanos de Chicago.
Con el equipo auriazul Eulalio Ríos logró su mejor marca, 2:22.2, que lo aproximó en tres segundos al récord mundial que poseía en 1959 el estadunidense Michael Troy, más tarde oro en Roma. Eulalio falleció en 1980.