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Faltan 45 días para el Gran Premio de México La historia del formulismo guarda en sus arcas de oro a grandes conductores quienes, sin haber llegado a ser los nombres que todos mencionan, van a resplandecer por siempre. Septiembre no es un mes de cánticos a la belleza y ...
Faltan 45 días para el Gran Premio de México
La historia del formulismo guarda en sus arcas de oro a grandes conductores quienes, sin haber llegado a ser los nombres que todos mencionan, van a resplandecer por siempre.
Septiembre no es un mes de cánticos a la belleza y menos en Monza. Es de aniversarios luctuosos por enormes figuras del pilotaje. Tres volantes fenomenales, cada cual como un mundo. La tragedia heroica de Wolfgang von Trips ocurre en el día 10, de 1961. Jochen Rindt muere el 5 del mismo mes, en 1970. En cambio, el sueco Ronnie Peterson se accidenta como un Prometeo —a toda velocidad— para marcharse en 1978. Rara avis, uno a uno, que han dejado estelas indelebles en los cielos del deporte.
La leyenda de Von Trips nace el 4 de mayo de 1928 en Kerpen-Horrem, Alemania. Llevó consigo un rompecabezas imposible de grabar, compuesto por nueve palabras: Wolfgang Alexander Albert Eduard Maximilam Reichsgraf Berghe von Trips. Infelizmente corrió muy poco, en seis temporadas apenas 27 justas, más tres, que no contaron para los campeonatos mundiales. Ganó dos: en Silverstone y en Zandvoort (para un 7.41% de eficacia) y agarró sólo una pole position, en Monza, ese 1961 (3.70%) subió al podio en seis ocasiones (22.22%). Su accidente fatal —sobre un Ferrari como compañero de Phil Hill— impidió que hubiera sido campeón del mundo, de haber ganado. Un instante de malas, dio al traste con el futuro de ese casco tan brillante. Osado y perfeccionista. Un choque entre él y Jim Clark, sobre su Lotus, se llevó de paso la vida de 14 espectadores en tal GP de Italia. Su sino, era terminar ese día, porque más tarde tenía reservado un vuelo hacia Estados Unidos que se estrelló.
Clases de monarquías ha habido muchas. La de Karl-Jochen Rindt es la única en la historia del deporte firmada después de muerto. Nació el 18 de abril de 1942 en Mainz-am-Rhein, Alemania, pero corrió siempre con pasaporte austriaco. Trabajó sólo siete temporadas, para un total de 60 Grandes Premios y 17 más, de exhibición. Ganó seis veces (10% de productividad) y marcó diez pole positions (16.67%) con ocho podios, sobre un Lotus que era un misil; antes, había logrado dos más para Brabham y tres en Cooper. Él dejó este mundo en los ensayos previos al GP de Italia, también en esa Monza bella y fatal. Ganó Las 24 de Le Mans con un Ferrari y disputó dos veces Las 500 Millas de Indianápolis. Ídolo que cortó sus éxitos de la manera más inesperada, sobre la feroz Parabólica.
Bengt Roland Peterson vio la primera luz en Orebro el 14 de febrero de 1944. Tuvo una trayectoria más dilatada, gracias a sus nueve temporadas y hasta 123 GP oficiales, más 18, que no lo fueron. Ganó diez veces (8.13%) y se anotó 14 PP (11.38%) para subir a los podios hasta en 26 ocasiones (21.14%). Decisivo como pocos. Su vida terminó, también, disputando el campeonato del mundo y fue en La Curva Grande ¿cómo no? de Monza. Clay Regazzoni y James Hunt se atrevieron a sacarlo de su Lotus incendiado, pero falleció a poco, debido a las secuelas de sus heridas.
