Di Alexis
La realidad es bipolar. No hay que asustarse porque de algo o de alguien se dice que se “bipolariza”. Desde Parménides empezó lo de la dialexis… Todo se puede explicar con la mentada dialéctica. Ying y yang. Otra cosa es la desigualdad de los polos y más aun: la ...
La realidad es bipolar. No hay que asustarse porque de algo o de alguien se dice que se “bipolariza”. Desde Parménides empezó lo de la di-alexis… Todo se puede explicar con la mentada dialéctica. Ying y yang. Otra cosa es la desigualdad de los polos y más aun: la tendencia a que exageren en su paso contumaz.
Pocos dichosos y muchos desgraciados. La inmensa mayoría con problemas por falta de plata y unos cuantos con todo el capital del mundo. Infinidad de estrellas en el cosmos y sólo en el planeta Tierra se ven carreras sublimes como en la F 1.
¿Por qué debería ser la excepción este deporte? Apenas una mente calenturienta aducirá que es injusto, ya que sólo uno suele ganar; que cuando mucho, tres de los contendientes aspiran a ser campeones.
No corra sangre. En otros deportes es casi igual: dos o tres equipos de futbol en cada liga son los buenos. En el tenis o en el golf el protagonismo es de unos cuantos. Los demás que concurren, no son relleno: con una escalera grande y otra chiquita, llegarán. Es la ley del imperativo. Las excepciones, confirman lo sabido.
En el torneo mundial de este año están inscritos nueve equipos, y tal vez se acepte a uno más de último momento. El constructor que se corone tiene que ser Mercedes o Red Bull. Podría, una chiripa, hacer que lo consiguiera Ferrari y hasta que fuese McLaren o Williams. No más.
Habrá hasta 20 pilotos en liza y el monarca será Lewis Hamilton, quizá Nico Rosberg con un auto igual. Sebastian Vettel y Fernando Alonso siempre serán rivales a tomar en cuenta. La casualidad fabulosa ocurriría si Daniel Ricciardo o Valtteri Bottas se hicieran con el premio gordo del campeonato. Son las bazas reales y, aun así, será muy excitante lo que ocurrirá, como siempre se ha comprobado.
En el grave dilema de escoger un torneo como el mejor, no hay que pensarlo demasiado: el de 2015. Los anteriores ya fueron y los que vienen, serán. Es abstracción pura, irse para atrás o para adelante. Las consejas populares son sabias: no pegar brincos cuando el suelo está parejo.
¡Cuentas claras y chocolate espeso! La historia lleva el cómputo exacto de 985 pilotos registrados desde 1950. Sólo ha habido 105 que han ganado alguna carrera. Y nada más 32 han llegado a campeones al menos una vez. Esto es que: muchos son llamados y pocos escogidos.
De los equipos actuales quedaron con su misma alineación: Mercedes, Williams, Force India y Lotus. A Red Bull llegó Daniil Kvyat. A Ferrari, Vettel. A McLaren, Alonso. A Toro Rosso, Max Verstappen y Carlos Sainz Jr. Y a Sauber, Marcus Ericsson y Felipe Nasr.
Por nacionalidades son: tres alemanes, Vettel, Rosberg y Nico Hulkenberg. Con dos, los británicos, Hamilton y Jenson Button. Los españoles, Alonso y Sainz. Brasileños, Felipe Massa y Nasr. Fineses, Kimi Räikkönen y Bottas. Y ya con uno: Venezuela, Pastor Maldonado. Francia, Romain Grosjean. Australia, Daniel Ricciardo. Rusia, Kvyat. Suecia, Ericsson. Holanda, Verstappen. Y de México, Sergio Pérez.
Por la guía de los astros están: en el aura de Virgo, Maldonado, Bottas, Ericsson y Sainz. Conviven con Cáncer, Rosberg, Ricciardo y Vettel. Con Leo, Alonso, Hulkenberg y Nasr. De Tauro, Massa y Kvyat. Son capricornianos: Button y Hamilton. Räikkönen y Verstappen, responden a Libra. En los designios del Carnero, Grosjean. Y es de Acuario: sólo Pérez.
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