Ridículo
Seguimos hundidos en la crisis más grave en años para el futbol mexicano.

André Marín
La autopsia
• Seguimos hundidos en la crisis más grave en años para el futbol mexicano.
Dicen que cuado todo está mal siempre puede estar peor. La frase aplica perfectamente para la Selección Mexicana. Lo que pasó el viernes en Tegucigalpa es un ridículo mayúsculo.
México perdió con la selección número 80 en el ranking de la FIFA y fueron dos goles, pero pudieron ser cuatro. Una noche de terror.
Jaime Lozano sencillamente no sabía qué hacer, jugadores que aceptan públicamente que no pudieron con la presión y otros que de plano admiten que les faltó carácter y personalidad.
Es lo que hay, no tenemos más. Y seguimos hundidos en la crisis más grave en años para el futbol mexicano.
El tema ahora es qué hacer mañana para darle la vuelta a la serie de cuartos de final. México debe ganar en el Azteca y debe quitarse los demonios de encima para golear a Honduras y acceder a la próxima Copa América.
El día es mañana y, honestamente, no creo que el equipo esté bien anímicamente para encarar tal compromiso.
México no tiene hoy en día líderes ni jugadores de personalidad. Y para el joven cuerpo técnico se les viene la noche si no hay un resultado favorable porque, como todos sabemos, los directivos pueden volver a cambiar de técnico para la Selección.
Sin broncas liquidan a Lozano y buscan otro técnico.
Ochoa, lesionado en el día mas negro de los últimos años. Entró Malagón y poco pudo hacer.
Dos centrales que juegan en Europa y que no parece que lo hagan.
Jorge Sánchez no puede ser titular en la selección. Luis Romo, lentísimo y sin trascender en el partido.
Orbelín Pineda jugando por derecha y sin crear una sola jugada de peligro.
Y con los cambios nada se pudo modificar.
Honduras, bien paradito y con el delantero Anthony Lozano nos volvió locos.
¿Y el ataque del Tricolor? Inédito durante más de 90 minutos. Sin ideas ni rumbo, la Selección fue a sufrir a Tegucigalpa.
En Centroamérica, históricamente, los partidos están llenos de muchas adversidades. El viernes ni siquiera hubo la presión que se sentía hace años. Ni con eso pudieron.
México hizo el ridículo en la Nations League. No existe otra palabra para calificar la actuación del equipo nacional.
Y si bien es un simple partido de futbol, la realidad es que duele, y mucho, que la Selección esté perdida. Es un barco sin rumbo.
Léase bien, porque lo del viernes fue un ridículo.