¿Hay o no hay?

Con la noticia de que el comisionado Rob Manfred estará dando un anuncio para cuando ustedes, queridos lectores, probablemente estén leyendo esto, el océano de incertidumbre que rodea a la temporada 2022 de las Grandes Ligas es poco probable que desaparezca. No es ...

Con la noticia de que el comisionado Rob Manfred estará dando un anuncio para cuando ustedes, queridos lectores, probablemente estén leyendo esto, el océano de incertidumbre que rodea a la temporada 2022 de las Grandes Ligas es poco probable que desaparezca.

No es chistoso, pero es común leer varios tuits de cibernautas quienes se preguntan si este anuncio lo dará Manfred para renunciar al cargo. Quizá no mañana, aunque, si esto sigue igual de desaseado, ya no se descarta ese volátil escenario.

El actual titular de la oficina de MLB está cuidando el dinero de sus 30 jefes (los dueños de equipos) en un estira y afloja nada positivo; el desgaste viene desde la campaña recortada de 2020, con elementos incluso anteriores.

Si en estos días, con términos nada precisos, se suspendieron las pruebas antidopaje, no podemos establecer esto como un punto de acuerdo, al contrario, es casi un elemento de negociación para que, una vez fijado el nuevo documento colectivo, caiga nuevamente ese pesado garrote contra las sustancias.

 Así está el impasse para quienes esperamos ver las Grandes Ligas —en su fase primaveral— dentro de unos cuantos días: en vez de curvas, sliders, etcétera, estamos en un pantano lleno de arenas movedizas, donde se acusan las respectivas partes y la anhelada temporada se sigue hundiendo.

Para ponerlo clarito: los dueños afirman categóricamente que la economía actual no aguantaría con las peticiones económicas por parte de los peloteros, mientras estos últimos dicen que las Grandes Ligas se han escondido o están con las manos cruzadas para no realizar una contrapropuesta.

Si el beisbol es el deporte de dos novenas en el diamante, aquí se está jugando un “round de sombra” (disculpen el término pugilístico), donde cada quien quiere redimirse y, en este Súper Beis podemos detectar claramente cómo la AVARICIA sigue escondiéndonos la pelota a los aficionados, aunque dueños y peloteros digan que fueron a bailar a Chalma.

El sindicato se está lanzando sobre el capital que generen los playoffs extendidos y los parches publicitarios en las camisolas (ese nuevo y lucrativo elemento), mientras los dueños dicen que con esa millonada “apenitas” salen al paso. Aquí estamos los suspirantes de la temporada como el chinito: nomás milando.

Para colmo, con el anuncio de la justicia relativo a la no causa penal contra el millonario Trevor Bauer (¿Dodgers?), a ver si la cosa no se pone peor. Esa medida de la MLB contra la violencia doméstica ha suspendido a 14 peloteros —desde 15 hasta 162 juegos— en las seis temporadas bajo el reglamento que se estableció

Pronóstico: Manfred: “patea” el inicio del Spring Training y la tensión puede explotar.

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