Luto e impotencia

Aún no hay propuesta para quitar las alambradas que separan a las aficiones y delimitan el campo.

Qué tristeza saber que los mexicanos hemos fracasado como una sociedad con mínima cultura, educación y principios para tener una convivencia como seres humanos. No hay que ir muy lejos para encontrarse con los enemigos del país. En un simple crucero podemos admirar la cantidad de infractores y aquellos que después de infringir la ley, su única manifestación de inteligencia es una seña obscena y una mentada de madre.

Más coraje da que mucha gente admira a los grandes adictos de sustancias prohibidas del país y hace lo que sea con tal de ver o asistir a uno de sus espectáculos, aplaudirle y, todavía, pedirle un autógrafo. ¿Qué clase de sentimientos tienen esos consumidores al ver una tragedia de las dimensiones como la sucedida en el casino de Monterrey? Sus neuronas estarán tan dañadas como para no sentirse directamente responsables del terrorismo en que vivimos.

Todos sabemos que una dictadura nunca va a dejar el poder por voluntad propia; los políticos tampoco van a abandonar sus ideales de partido a pesar de que sus votaciones vayan en contra de los intereses del país, y en la ciencia se sabe perfectamente que para acabar con una plaga. Se extermina desde sus nidos, no nada más esperando a que salga de ellos. La estrategia para combatir la violencia no terminará mientras no se ataque directamente la base del problema, eso queremos que haga Estados Unidos, pues eso tenemos que hacer nosotros primero.

Por supuesto que el deporte no está ajeno a lo sucedido. En esta jornada reaparecen dos jugadores que vienen de purgar sanciones por cometer actos de violencia en otra dimensión,  Christian Giménez, y otro contra un mayor de edad, José de Jesús Corona. A pesar de las evidencias, su club procuró la reducción del castigo.

Hace una semana, por primera vez en la historia, se suspende un encuentro por una balacera a las afueras del estadio Corona. La Federación Mexicana de Futbol pidió justicia y solicitó apoyo, pero todavía algunos de sus afiliados no han podido controlar del todo a sus seguidores. Tan es así, que no hubo propuesta para quitar las alambradas que todavía separan a las aficiones y las vallas que delimitan el campo de juego, es decir, la posibilidad de que se presente una tragedia por estampida o aplastamiento sigue en varios inmuebles.

En cuestiones más placenteras, con la victoria sobre el Porto de Portugal por la Supercopa, el Barcelona se convirtió en el club más ganador de Europa. Alzó su decimoquinto título, superando por uno al Milán y despegándose cada vez más del Real Madrid, que está estancado con doce.

Para el técnico Josep Guardiola representa su decimoquinto éxito, superando los 14 en la institución alcanzados por Johan Cruyff y empatando internacionalmente a Louis Van Gaal y el inolvidable Robert Paisley. Guardiola todavía no tiene ni la mitad de los cosechados por Sir Alex Ferguson, pero el catalán los ha conseguido en cuatro años, mientras que el escocés ha invertido tres décadas y su mejor productividad la registra del 2007 a la fecha con once cetros con el Manchester United.

Temas: