Los bajitos del tenis dan de que hablar
El argentino Diego Schwartzman, quien mide 1.70 metros, destaca en un deporte dominado por jugadores altos

MADRID.
Medir 1.70 metros o menos y ser tenista profesional es prácticamente contradictorio. No es baloncesto, pero el deporte de la raqueta fue siempre un territorio no apto para bajitos.
La media del top ten varonil actual es de 1.87 metros.
Ser alto en el tenis tiene más ventajas que inconvenientes. Pueden sacar mucho mejor (y más fuerte) que la mayoría de los rivales porque tienen una visión mucho mejor del cuadro de saque y además poseen unos brazos bastante más largos que actúan a veces como palancas.
Y el servicio es en el tenis actual, donde la táctica está perdiendo en favor de la potencia, un arma increíble. Tener un buen primer servicio es casi condición indispensable para pelear por los mejores títulos.
Quien está muy por debajo de la estatura media es el argentino Diego Schwartzman.
“La última vez que jugué ante alguien más bajito que yo fue con mi sobrino”, bromea el argentino, el jugador de menos estatura de todo el “top 200”.
Schwartzman mide 1,70 metros, la misma estatura que tienen el dominicano Víctor Estrella Burgos y el japonés Kei Nishikori.
“Pero los datos de la ATP en cuanto a estatura no son del todo fiables”, señala un trabajador del circuito masculino. “Yo no he visto nunca a un tenista tan bajito como Schwartzman”, añade.
El español David Ferrer, quien fue “top ten” durante muchos años midiendo apenas 1,75 metros, usaba por ejemplo una raqueta más larga que el resto de sus rivales.
En su mejor época, Ferrer tenía en la devolución su mejor arma. Igual que ahora Schwartzman.
“Soy bajito. O aprendía a devolver bien o no podía jugar al tenis”, asegura el argentino, número 40 del ranking, durante el torneo de Madrid.
“Es mi fuerte, es lo que mejor hago, devolver. No sé qué hago o qué pienso para devolver. Simplemente voy y devuelvo, es lo más natural que me sale en la cancha”, añade el apodado Peque.
Según las estadísticas de la ATP, al diestro de 24 años sólo lo superan en la estadística de devoluciones de los últimos 12 meses el británico Andy Murray, número uno del mundo, y el español Rafael Nadal, quinto del escalafón.
“Siempre en broma con mis entrenadores a principios de año decíamos que el principal objetivo era estar en esas estadísticas y luego seguir mejorando. Y viene saliendo”, cuenta con una sonrisa el pupilo del extenista argentino Juan Ignacio Chela.
Schwartzman tiene un ejemplo inmejorable en su compatriota Guillermo Coria.
Desde que la ATP cuenta estadísticas, Coria, cinco centímetros más alto que Schwartzman y que fue número tres del mundo en 2004, lidera las estadísticas de juegos ganados con la devolución (35) y de puntos ganados con primer saque del rival (36).
“Coria es el mejor de la historia devolviendo”, admite Schwartzman. “No creo que pueda superar al Mago, es algo muy difícil en todos los sentidos. No sólo en la devolución, sino en el juego, en partidos ganados. Y es que no sólo hay que devolver, después hay que seguir el punto y ganar los partidos”.

El japonés Kei Nishikori es otro de los tenistas que sin ser alto ha tenido una carrera destacada en la ATP.
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