Portero el que lo lea
El monero Trino Camacho no se imagina un estadio de futbol en el que los aficionados se abstengan de decir palabrotas sobre el guardameta enemigo. Recuerda que todo comenzó entre la banda del Atlas, cuando su querido Oswaldo Sánchez se vistió de chiva. Y que la porra lo saluda
CIUDAD DE MÉXICO.
“Estaba un día Oswaldo Sánchez en la portería de las Chivas, jugando contra el Atlas, cuando los zombies de Sahuayo le gritaron ¡puuuto! En las tribunas también estaban la Tetona Mendoza, el pinchi Santos y el Peyote Asesino, todos bien groseros. ¿Taparles la boca. Te los imaginas mudos en el estadio? Yo no”.
El que platica la historia es el monero Trino, quien además de tapatío y atlista es portero, así que sabe lo que se siente que le griten palabrotas al último hombre del equipo. “No, pues se siente bien feo que sueltas el balón y todo el estadio te grita esa palabra prohibida. Aquí en Guadalajara tenemos una grosería: te pegas en un costado con el puño y significa ‘chuma’. Es una mentada, pues”.
Le pedimos a Trino que sea un poco más serio para tratar este tema, el monero hace muecas y trata de explicar, sin groserías, que en el año dos mil se dio el fenómeno de gritarle al portero del equipo rival una palabra homofóbica. “Más o menos fue así: Oswaldo Sánchez era portero del Atlas y se había ido al América, eso nos cayó mal a los rojinegros. Lo peor fue que se lo llevaron a las Chivas y ahí sí no se la perdonamos. ¿Sabes qué Zorros y Chivas son archienemigos? Lo chistoso es que el grito acá se hizo costumbre con cualquier portero enemigo y luego la moda llegó al preolímpico en Guadalajara rumbo a Atenas 2004 y el grito brincó el charco hasta Alemania 2006, pasó por Sudáfrica 2010 y se coló en Brasil 2014. Ya estamos en 2016 y le siguen gritando puto al portero”.
Son canijos los del Atlas.
La barra, y sobre todo la Banda 51 del Atlas es muy carrilluda, siempre ha sido de las más bravas, quitando a las del Toluca y del León.
¿Válido o no gritar esa grosería en los estadios?
El grito es homofóbico si lo ves desde un punto de vista . No es el origen, pero ahí veo que lo que realmente está ganando es lo políticamente correcto y eso es lo que me da flojera. Desgraciadamente estamos en un país misógino, machista y homofóbico. Por supuesto que suena fuerte, pero no podemos volvernos sensibles.
Eso de gritar en los estadios ya es viejo.
Antes las groserías eran para el árbitro y nadie dijo nada. El grito era para el hombre de negro y luego los silbidos fueron para los jugadores rivales cuando la voz del estadio daba las alineaciones. La gente gritaba cosas y luego se iba a casa con la conciencia tranquila.
Pero hay un sector que se queja de gritos ofensivos.
Siento que algunos quieren darle un sentido homofóbico a un grito que comenzó como vacile. Te digo que lo políticamente correcto me da flojera.
Tú eres portero de llano, ¿qué te han gritado en la cancha?
Uuy, soy del llanero solitario y ahí no hay público. Fui un portero muy enojón y cada rato me agarraba a golpes. Era mejor que ir al loquero. Era buena terapia.
Te tuvieron que gritar algo.
Me acuerdo cuando era profesor en el Instituto de Ciencias y jugaba de portero en el equipo de los maestros, era el momento en el que los alumnos se podían desquitar un poco. Me gritaban ‘pónganle sotana’ o ‘Nacho coladerón’ y eso me molestaba porque Nacho era portero de las odiosas Chivas. Yo quería ser el Gato Brambila. Nadie me dijo una grosería, de haberla escuchado me hubiera encabronado y desquitado con los alumnos. Algo así como ‘cabrón, te voy a poner cero en el examen’.
Oye, pero una vez confesaste que de chamaco te fuiste a probar a las Chivas y le vas al Atlas de toda la vida. Eres como Oswaldo y por lo tanto te mereces el grito ése.
(Risas) Es que el club de las Chivas estaba en Colomos y eso queda cerca de mi casa, ni modo de ir hasta el Paradero, que era donde entrenaba el Atlas. Afortunadamente no me quedé. Me fui a un club Chacarita, que era región cinco. Tenía 12 años.
El grito comenzó en Guadalajara y se repitió en el preolímpico de 2004 y los Panamericanos de Guadalajara 2011. Como que los tapatíos son los culpables.
Acá, los tapatíos somos una sociedad muy mocha, racista y homofóbica. Tenemos también una comunidad gay muy grande en Guadalajara.
¿Como monero te han prohibido escribir groserías?
Una vez me iba a cambiar de periódico (con todo e historietas), pero el nuevo jefe me reclamó que ponía muchas groserías en mis textos. Entonces me sugirió que pusiera ca...on en lugar de cabrón. No me mudé, porque pensé que si les quito las palabrotas a mis personajes, ahí se moriría su esencia. Con la historieta del Santos tuvimos mucha libertad. Recuerdo que Carlos Payán, director de otro diario capitalino, nos decía: “ustedes pongan todo lo que tengan que decir”, áunque nos llegó a censurar dos o tres tiras, pero por los temas y no por las malas palabras.
De tus tiras, ¿quiénes han sido los personajes más malhablados?
Pues el Santos, el Peyote Asesino y la Tetona Mendoza.
Difícilmente se les puede ubicar a estos personajes sin decir groserías.
Se perderían y se acabaría su esencia. Cuando iniciamos el proyecto de la película Santos vs. La Tetona Mendoza, el póster estaba censurado, pues la palabra Tetona aparecía tachado y se cambió por la palabra ‘voluptuosa’. Fue autocensura, porque los gerentes de los cines en Celaya, León y San Luis Potosí decían que no colocarían el cartel porque decía Tetona.
Podríamos decir que los estadios están llenos de tetonas y santos y no les podemos pedir que cambien su vocabulario.
Es la esencia de los que vamos a los estadios. Siento que gritar puto no se me hace una ofensa homofóbica, pues es una expresión muy mexicana que se refiere al gandalla o traidor y no al homosexual. Entiendo a la otra parte de la sociedad, pero no me gustaría que ganara lo políticamente correcto.
Los hombres de pantalón largo están buscando una fórmula para acabar con ese grito en los estadios.
No creo que den con esa fórmula. Es un grito que surge en las gradas y es difícil de controlar. La gente tiene su manera de expresarse y no lo puedes controlar. Mientras más lo prohíbas más se va a escuchar.
¿Viviste alguna experiencia distinta al futbol mexicano?
Viví en Barcelona en 2002 y la gente en lugar de gritar gol se levanta y aplaude. Siento que les falta pasión y eso es lo que sobra en México. No me imagino a la afición mexicana sin gritar en los estadios.
Tú eres portero. Imagina que estás en el estadio y todos te gritan.
Despejaría y con el puño cerrado me pegaría al costado del cuerpo. ¿Te dije que aquí eso es chuma y significa una mentada? Es parte del juego.
Algún portero se lo tomará en serio.
No lo creo.




