FOTOGALERÍA: Los mil usos del Foro Lindbergh, en La Condesa
Por cuarta ocasión este espectacular teatro al aire libre, por cierto desocupado para su fin original, tendrá la oportunidad de lucir en todo su esplendor
El parque fue diseñado en estilo art déco, reivindica por un lado los ideales modernos y el culto a la tecnología y por otro los valores nacionalistas
CIUDAD DE MÉXICO, 30 de diciembre.- Nuevamente el Foro Lindbergh, en el Parque México de la colonia Condesa, será remodelado.
Por cuarta ocasión este espectacular teatro al aire libre, por cierto desocupado para su fin original, tendrá la oportunidad de lucir en todo su esplendor.
El parque es hoy, lejos de un sitio donde el arte escénico sea principal objetivo, un cúmulo de plataformas. El Foro Lindberg puede ser el lugar apropiado para montar un Festival de Cine, una exhibición de comida latinoamericana, una cancha de futbolito sintética; es pista de patinaje, solar para pasear al perro, salon de clases de aro, reunión de capoeira, el rincón para fumar y pedir por el consumo lícito de la cannabis, y todo lo que tú puedas imaginar.
Un poco de historia
El Parque México (en realidad parque San Martín) fue el área verde exigida en el contrato de compraventa que intentó obligar a la constructora del Hipódromo de la Condesa a destinar 130 mil metros cuadrados para la construcción de un parque. Tras muchas negociaciones, se destinaron finalmente 88 mil metros cuadrados.
Por la entrada principal que divide el parque, se levanta una monumental fuente con la figura de una mujer desnuda abrazando dos cántaros de los que caen chorros de agua. Inmediatamente atrás la gran explanada. El bello teatro al aire libre recibió el nombre de Charles Lindbergh, quien el 13 de diciembre de 1927 aterrizó en el altiplano mexicano para recibir la admiración y el entusiasmo de miles de ciudadanos: manifestaciones obreras, fiestas juveniles, así como corridas de toros se organizaron en su honor.
El parque fue diseñado en estilo art déco, reivindica por un lado los ideales modernos y el culto a la tecnología y por otro los valores nacionalistas. Oficialmente se le llamó parque General San Martín, en honor al liberador sudamericano, el 25 de octubre de 1927, en un acto amistoso con la República Argentina. La gente siempre le ha llamado Parque México. Fue diseñado por el arquitecto Leonardo Noriega y el ingeniero Javier Stávoli.
Uno de sus mayores atractivos es su teatro al aire libre, creado por una prégola cubierta de buganvillas; el escenario está enmarcado por cinco enormes columnas de concreto y en sus extremos hay dos pequeños camerinos con relieves alegóricos al teatro, diseñados por Roberto Montenegro.
La calle Michoacán divide el parque. En la porción sur, al centro de una plaza circular, se levanta una columna que fue reloj y radio en los tiempos en que XEB, la primera radiodifusora en la Ciudad de México, comenzó sus trasmisiones. Hoy, la columna, sin reloj ni radio, es el elemento decorativo de una fuente.
En el otro extremo (norte) del parque, junto a la avenida Sonora, el arquitecto Noriega diseñó una fuente que simula el nacimiento de un río y corre entre rocas y puentes de cemento armado, para desembocar en el lago de los patios, Las bancas del parque también de cemento, simulan pequeñas cabañas de madera.
Sobre la avenida México que rodea al parque, se encuentran interesantes construcciones que son muestrarios de los estilos arquitectónicos que predominaron entre los años 20 y 40 del siglo XX.
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