Linaza, la nueva proteína

En las últimas décadas ha surgido un gran interés de la industria y los consumidores para los alimentos o los componentes alimenticios fisiológicamente activos, como la semilla de linaza, para promover beneficios a la salud. Esta oleaginosa posee un contenido en alto ...

En las últimas décadas ha surgido un gran interés de la industria y los consumidores para los alimentos o los componentes alimenticios fisiológicamente activos, como la semilla de linaza, para promover beneficios a la salud. Esta oleaginosa posee un contenido en alto grado del ácido graso poliinsaturado alfa-linoléico (Omega-3), que representa en su composición de 50% a 55% de los ácidos grasos totales. Las fibras representan cerca de 40% de su peso total, siendo 10% soluble y 30% insoluble. Además contiene proteínas, ligninas, vitaminas y minerales. Básicamente es una semilla que encierra todas las sustancias que, en la actualidad, se relacionan con un extraordinario estado de salud, la prevención y hasta la reversión de muchas enfermedades. Su consumo ha manifestado mejoras cardiovasculares, prevención del cáncer, actividad antiinflamatoria, efecto laxante y antioxidante, además de la prevención de síntomas de la menopausia.

El contenido de Omega-3 en la linaza es mayor que en cualquier otra semilla oleaginosa. Además de la presencia de este ácido, esta semilla también es rica en proteínas, como ha sido demostrado en algunos estudios que señalan que la composición aminoacídica encontrada en la proteína de la linaza es similar a la de la soja, considerada como una de las más nutritivas entre las proteínas de origen vegetal; albúmina y globulina representan cerca de 20% a 42% de la proteína de la linaza.

A su contenido en fibra insoluble se le conceden efectos hipoglicemiante e hipocolesterolémico. Esto se debe a que tras su ingesta se forma una especie de gel que no permite que las vellosidades del intestino absorban el colesterol y glucosa. Este mucílago es también capaz de curar casos agudos de gastritis y esto se debe a que la semilla contiene lignanos. Estos son fitoestrógenos —hormonas femeninas— de origen vegetal y se conocen por ser potentes antioxidantes responsables de la regeneración celular. Su acción, en conjunto con la fibra, limpia al organismo de las toxinas de forma muy efectiva. Su ingesta neutraliza el exceso de estrógenos que se producen en el organismo de una forma natural o debida a la ingestión de carnes animales, muy ricas en este componente. Con esta sabiduría puesta sobre la mesa, convendría indagar sobre su consumo durante el embarazo y la infancia. Será un tema que la ciencia tendrá que determinar, pues su contenido en ligninas es 800 veces superior al de otros 66 alimentos vegetales que ya han sido evaluados.

Las fuentes proteicas alternativas están siendo bastante estudiadas. Principalmente, porque estamos hablando de una proteína vegetal que podría reemplazar el consumo de carnes. Su costo es accesible para todos y podría menguar la desnutrición. Algunos grupos poblacionales no pueden llevar dietas ricas en proteína animal por su alto costo y por la disponibilidad limitada de éstas en la zona. Las naciones tercermundistas bien podrían hacer uso de esta proteína vegetal en detrimento de la animal y en suplantación de la soja que cada vez es más cara.

La oferta escasa de alimentos ricos en proteínas es una de las principales causas de desnutrición en los países en vías de desarrollo. No obstante, es posible aumentar la producción de alimentos proteicos procesados de bajo costo y de buena calidad para la alimentación humana; con el uso de la linaza, la alternativa se torna accesible para la industria y el mercado consumidor.

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