Práctico, barato, simple: por esto el mundo no puede acabar con el plástico

En cinco países distintos, se pudo constatar que los plásticos de un solo uso continúan siendo muy populares por precio y practicidad

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Un trabajador camina sobre un mar de tapas de botellas de plástico multicolores, representando la magnitud de los residuos plásticos acumulados. La escena simboliza el problema global de la contaminación por plásticos desechables.
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Un canal lleno de basura plástica flotante, con desechos acumulados que cubren la superficie del agua. Un niño camina cerca del borde del canal, observando la magnitud de la contaminación.
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Paquete de latas de refresco envueltas en plástico transparente, destacando el uso innecesario de envolturas plásticas en productos de consumo masivo, lo que contribuye a la contaminación global.
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Envases de plástico desechables con restos de comida y cucharas de madera esparcidos sobre el césped, mostrando el impacto de los residuos plásticos y restos orgánicos mal gestionados en espacios naturales.
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Montaña de cubetas, recipientes y artículos de plástico multicolores acumulados cerca de una zona residencial, evidenciando el problema de los desechos plásticos en áreas urbanas.
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Volvemos a transmitir este reportaje, seleccionado por la redacción de AFP entre algunas de las mejores notas de la semana

Cada año se producen en el mundo 400 millones de residuos plásticos, que en su gran parte provienen de objetos desechables, utilizados apenas unos minutos.

Los negociadores internacionales esperan pactar en 2024 un primer tratado mundial contra esta contaminación pero los desafíos son múltiples.

En cinco países distintos, se pudo constatar que los plásticos de un solo uso continúan siendo muy populares por precio y practicidad.


- Rio de Janeiro -

Vendedores ambulantes recorren cada día las playas de Rio de Janeiro, en Brasil, cargados con recipientes metálicos llenos de mate.

La bebida helada, a la que se le añade jugo de fruta, es vendida en vasos de plástico a los bañistas.

Para Arthur Jorge da Silva, de 47 años, esta bebida "forma parte de la cultura" carioca, aunque reconoce el impacto medioambiental de sus vasos de plástico, en un país clasificado como el cuarto productor de residuos plásticos en 2019.

Los basureros de las playas de Rio reciben unas 130 toneladas de residuos al día, pero sólo el 3% de la basura brasileña se recicla cada año. 

Evelyn Talavera, de 24 años, dice que hace todo lo posible por dejar su lugar limpio cuando termina una jornada de playa. "Tenemos que cuidar nuestro planeta, tirar la basura, mantener limpio el medio ambiente". 

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Vendedores ambulantes en una playa de Río de Janeiro sirven bebidas en vasos plásticos, mientras los residuos se acumulan en la arena y alrededor de los botes de basura. El atardecer tropical contrasta con el problema ambiental de la contaminación plástica.

Los popotes de plástico están prohibidos en los restaurantes y bares de Rio desde 2018 y las tiendas ya no están obligadas a proporcionar bolsas de plástico gratuitas, aunque muchas todavía lo hacen. 

El Congreso brasileño también está considerando una ley que prohibiría todo el plástico de un solo uso.


- Bangkok -

En una calle de Bangkok repleta de vendedores ambulantes, los clientes esperan para comprar los célebres manjares tradicionales de Maliwan.

Los pastelitos al vapor verdes con hojas de pandan y azules con guisantes mariposa se colocan en bolsas de plástico transparente. A su lado, los puding de taro se almacenan también en cajas de plástico transparente pulcramente alineadas.

Este pequeño comercio fundado hace 40 años usa cada día al menos dos kilos de plástico de un solo uso.

"El plástico es simple, práctico y barato", afirma la propietaria, Watchararas Tamrongpattarakit, de 44 años.

Las hojas de bananero, antes habituales, son cada vez más caras y difíciles de encontrar, además de ser más laboriosas porque debe limpiarse cada hoja y asegurarse de que no está rota.

Tailandia empezó a limitar los plásticos de un solo uso antes de la pandemia del covid, pidiendo a las grandes superficies que no distribuyeran bolsas gratuitamente.

Pero la política ha quedado en letra muerta y los vendedores ambulantes de productos alimentarios no se molestaron en aplicarla.

Tailandia produce diez millones de toneladas de residuos plásticos cada año. El Banco Mundial estima que un 11% de estos residuos no son recogidos selectivamente y se queman o terminan en el suelo o en los ríos y océanos.

Watchararas intenta colocar las compras en un número limitado de bolsas y algunos clientes ya traen sus propios recipientes y sacos reutilizables.

Pero Radeerut Sakulpongpaisal, una clienta de su comercio desde hace 30 años, ve más "práctico" el plástico, aunque entiende su "impacto en el medioambiente".

- Lagos -

En el mercado de Obalende, en el corazón de la capital económica de Nigeria, bolsitas vacías de agua se acumulan en el suelo.

Cada día, Lisebeth Ajayi ve a decenas de clientes abriendo con sus dientes las bolsas para beber agua.

"No tienen recursos para comprar agua en botella", explica esta mujer de 58 años, que vende botellas y bolsas de agua.

Dos sobres de 500 ml se venden por entre 50 y 250 nairas (2-13 céntimos de dólar), frente a los 250 a 300 nairas de una botella de 750 ml.

Desde que aparecieron en los años 1990, las bolsas de agua se han convertido en un importante elemento de contaminación en gran parte de África, pero pese a esto siguen siendo populares para beber, cocinar o lavar.

Lagos prohibió el plástico de un solo uso a inicios de año, pero hasta ahora el impacto ha sido limitado. 

La ONU calcula que en Nigeria se tiran hasta 60 millones de bolsas de agua al día.

- París -

En Francia, donde muchos artículos de plástico están prohibidos desde hace varios años, los vasos, los popotes y los tenedores de plástico casi han desaparecido, pero hay un objeto que resiste: la bolsa. 

Aunque las bolsas de plástico de un solo uso están prohibidas en Francia desde 2016, siguen existiendo bolsas reutilizables (de plástico un poco más grueso).

En los mercados, tenderos y compradores se echan la culpa mutuamente. "Todo el mundo nos pide bolsas. Yo había dejado de proponerlas, pero como los compradores nos las piden, me vi obligado a volver a proponerlas", lamenta Laurent Benacer. 

Hay alternativas, como las bolsas de papel kraft. Pero "la bolsa de plástico sigue siendo práctica, para no desparramarlo todo", estima Catherine Salé, de 80 años.

- Dubái -

En el restaurante Allo Beirut de Dubái se apilan contenedores de plástico a la espera de ser llenados y repartidos por toda la ciudad.

"Recibimos más de 1.200 pedidos al día", dice Mohamed Chanan, encargado de las entregas, que afirma utilizar contenedores de plástico porque "son más herméticos y conservan mejor los alimentos". 

Con pocos peatones y un clima sofocante, los 3.7 millones de habitantes de Dubái dependen de los repartos para todo, desde la gasolina hasta el café.

Los habitantes de los Emiratos Árabes Unidos producen uno de los mayores volúmenes de residuos per cápita del mundo, y el plástico de un solo uso representa el 40% de todo el plástico utilizado en el país. 

Desde junio están prohibidas las bolsas de plástico de un solo uso y otros artículos similares. Los envases de poliestireno seguirán el año que viene. 

Con información de Agence France-Presse.

N. de la R. El dato de los 400 millones de residuos plásticos producidos anualmente es particularmente relevante porque, según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), la cantidad de residuos plásticos podría casi triplicarse para 2060 si no se implementan medidas drásticas. Actualmente, sólo el 9% de los plásticos a nivel mundial se reciclan, lo que agrava la situación. Además, en términos del tratado internacional mencionado, se hace referencia a las negociaciones del Tratado Global sobre los Plásticos, impulsado por la ONU en 2022, con la meta de frenar la contaminación plástica a través de compromisos legales vinculantes para los países. En México, el uso de plásticos de un solo uso ha sido objeto de regulaciones en varios estados, siendo la Ciudad de México una de las primeras en prohibir productos como bolsas, popotes y otros plásticos desechables desde enero de 2021. Sin embargo, la implementación de estas medidas ha tenido desafíos debido a la falta de infraestructura adecuada para el reciclaje y la educación ambiental. Según datos de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT), México genera alrededor de 9 millones de toneladas de residuos plásticos al año, de los cuales solo se recicla aproximadamente el 6%. A nivel nacional, se están discutiendo políticas más estrictas para reducir la contaminación por plásticos y fomentar alternativas biodegradables, pero el avance ha sido desigual entre los estados.