El sida no ha terminado: ¿por qué América Latina está quedándose atrás?
El Día Mundial del Sida destaca brechas en diagnóstico y tratamiento en América Latina, donde los casos siguen en aumento

Los diagnósticos por VIH han caído 40 % en el mundo desde 2010, pero en América Latina han aumentado 9 %. Sin información, acceso a medios de prevención y tratamiento oportuno, la oportunidad de terminar con los casos de sida antes de 2030 cada día parece más lejana.
Las cifras recientes muestran un contraste que debe llamar a la acción urgente: mientras las nuevas transmisiones de VIH han disminuido 40 % a nivel mundial desde 2010, en América Latina han aumentado 9 %, lo que convierte a la región en una de las más rezagadas en la respuesta global. Han pasado 44 años desde los primeros casos de sida en el mundo, pero la pandemia sigue activa y las brechas en prevención, diagnóstico y tratamiento continúan siendo profundas.
Panorama global y regional del VIH
Según el último informe de ONUSIDA, en 2024 alrededor de 40.8 millones de personas vivían con VIH en el mundo, y 1.3 millones adquirieron el virus solo en ese año. Aunque las muertes relacionadas con el sida han disminuido más de la mitad en la última década, cerca de 630 mil personas siguen falleciendo anualmente por causas vinculadas al VIH. Más de la mitad de quienes viven con el virus son mujeres y niñas, quienes también representan una proporción significativa de las nuevas transmisiones.
En América Latina, ONUSIDA estima que 2.5 millones de personas viven con VIH, con aproximadamente 120 mil nuevas transmisiones y 27 mil muertes relacionadas con el sida en 2024. En el Caribe, unas 340 mil personas viven con el virus, con 15 mil nuevas infecciones y cerca de 4 mil muertes en el mismo periodo. En total, cerca de 2.8 millones de personas viven con VIH en América Latina y el Caribe, una región donde el avance ha sido más lento y donde las nuevas infecciones no disminuyen al ritmo necesario para alcanzar la meta global de poner fin al sida antes de 2030.
Desigualdad, estigma y barreras persistentes
A pesar de los avances logrados en las últimas décadas, millones de personas en la región enfrentan contextos marcados por el estigma, la discriminación y la desigualdad. Las mujeres y niñas, las personas LGBTIQ+, las trabajadoras sexuales, las personas que usan drogas y otras poblaciones encuentran barreras desproporcionadas para acceder a servicios de salud, pruebas de VIH y tratamiento.
“El estigma sigue siendo una de las principales barreras en la respuesta al VIH en América Latina y el Caribe. Muchas personas aún no conocen su diagnóstico y persisten desigualdades en el acceso al tratamiento”, afirmó la Dra. Patricia Campos, jefa del Buró de América Latina y el Caribe de AHF.
“En este Día Mundial del Sida, hacemos un llamado a las y los líderes para que cumplan sus promesas: ampliar las pruebas, eliminar barreras y respaldar políticas inclusivas. El VIH y el sida no se han acabado, debemos garantizar que todas las personas que viven con VIH lo hagan sin miedo ni exclusión.”
“Cada año seguimos registrando miles de pérdidas humanas en México porque la respuesta al VIH debe ser reforzada”, señaló Guillermo Bustamante Vera, coordinador de Programa de País de AHF México.
“Falta presupuesto, información y humanidad para reforzar la respuesta al VIH; sólo haciendo más podremos alcanzar las metas trazadas al 2030.”
Innovaciones sin acceso equitativo
Los altos precios de algunos medicamentos continúan siendo un obstáculo grave. A pesar de las innovaciones recientes —como los inyectables de acción prolongada para la prevención y el tratamiento del VIH, incluido el lenacapavir, que ha mostrado niveles de protección muy altos y puede prevenir la transmisión por hasta seis meses con una sola dosis—, sus costos siguen siendo inaccesibles para muchos países de ingresos bajos y medios, incluida gran parte de América Latina.
Se trata de una herramienta preventiva que representa lo más cercano que ha tenido la salud pública a una “vacuna” contra el VIH, pero cuya innovación no genera impacto mientras no sea accesible para todas las personas.
El papel de las comunidades y la acción colectiva
El Día Mundial del Sida también reconoce el rol fundamental de las comunidades: organizaciones de base, activistas, personas que viven con VIH y personal de salud que sostienen la respuesta al VIH incluso en medio de crisis políticas, económicas y sociales. Gracias a su labor, millones de personas han recibido información para la prevención, el diagnóstico y el tratamiento oportuno.
Este 1 de diciembre, AHF realizará actividades conmemorativas, jornadas de pruebas de VIH gratuitas y eventos culturales en decenas de ciudades de más de 45 países, como el concierto especial en el Monumento a la Revolución de la Ciudad de México, que iniciará a las 4 p.m., convocado con una sola voz: prevenir, vivir y actuar frente al VIH.
En este Día Mundial del Sida, el mensaje es claro: el sida no ha terminado. Solo será posible hablar del fin de la epidemia cuando todas las personas, sin importar quiénes sean o dónde vivan, tengan acceso real a prevención, diagnóstico, tratamiento y una vida libre de estigma.
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