El “Futuro” de la oposición
Pedro Kumamoto y su movimiento Futuro es la más interesante propuesta de oposición que hay actualmente. Los wikis se están organizando para crear un partido que podrá triunfar si logran convertirse en la voz de los muchos, no de las oposiciones noventeras que hay hoy.
La gran batalla de la política de México ha sido siempre la misma. Nada ha cambiado. Desde la Revolución de 1910 hasta la elección del 2018, la lucha política más desgarradora de nuestro país, la que ha cobrado más vidas, es aquella que se ha dado entre los que quieren una profunda redistribución económica (Zapata) y los que quieren derechos
políticos (Madero).
En esta lucha, los últimos han avanzado, y los primeros no tanto.
Incluso durante periodos en los que hemos creído que la distribución económica ha sido una prioridad, la verdad es que no se ha logrado mucho. Lázaro Cárdenas sólo logró distribuir el 9% del valor de la tierra (o sea, se distribuyó tierra, pero no se le hizo productiva), y incluso durante el Milagro Mexicano, el 25% de la población más pobre se volvió más pobre.
Se suponía que la democracia traería consigo justicia social porque le daría voz a los sin-voz. Pero eso no pasó.
Se redistribuyó con programas que asumían que la pobreza era un problema educativo y de salud. Si educamos a la gente, y la gente está sana, pensaban, podrán tener buenos trabajos. La idea de que existirían trabajos buenos no se cuestionó; fue un supuesto. Y ello fue el error.
Oportunidades fue exitoso en educar a la gente mas no en aumentar sus niveles de vida. La gente se quedó educada y sin buen trabajo. México se volvió el país donde ir a la escuela no aseguraba nada. Se educó sin calidad, y se educó a más gente de la que el mercado laboral podía absorber.
El gran problema es que cada gobierno de este país (y cada oposición que se ha vuelto gobierno) ha buscado mejorar al país sin tocar a las élites económicos, ni a los cacicazgos y sindicatos corruptos.
Así, esta “política de élite” ha convertido a la democracia en una falacia y a los partidos en sinónimo de cleptocracia.
Por ejemplo, cuando el PAN de Calderón ganó con el apoyo del sindicato de maestros (una élite sindical) se ató de manos para mejorar la educación pública. Peña ganó a costa de darle contratos a sus amigos (élite económica) y por ello la corrupción no cesó.
De hecho, AMLO ganó precisamente porque movilizó contra la política de élites. Lo malo es que AMLO también tiene las manos atadas porque ganó sólo a costa de prometer no subir los impuestos.
Hablemos entonces de Futuro, Pedro Kumamoto y los wikis. Personalmente, no veo en el horizonte, ni en ningún lado, una apuesta que pudiera convertirse en una oposición fresca más que con su movimiento. Lo veo ahí porque ellos sí están intentando hacer política de movilización.
El periódico Reforma (la otra oposición) sigue cometiendo sus ya clásicos errores de oposición noventera. Llama “contrapeso” a un grupo de individuos y actores que van “por AMLO”.
Cometen, como siempre, el error de creer que la democracia mexicana se puede salvar de las garras “del populismo” (de AMLO o de quien sea) por medio de movilizar al círculo rojo y a algunas voces de influencia.
Ese modelo funcionó en el 2000 para sacar al PRI del poder porque la naturaleza del problema era distinta. El PRI con su ala neoliberal le habían fallado a dos bandos por igual: a los empresarios y las clases bajas. Hoy, veinte años después, movilizar al círculo rojo no será tan efectivo porque las clases bajas no los apoyan. Apoyan a AMLO.
Las voces que están movilizando ya estaban movilizadas en contra de AMLO desde antes de la elección. No están haciendo nada nuevo, pues. Solo están enfatizando una contienda que ya perdieron el año pasado.
Pedro Kumamoto y los wikis abanderan una oposición que, si logra movilizar desde abajo, sin jugar “política de élite” será exitosa en ser un
contrapeso real.
Celebro que los wikis intenten conformar un partido. Ello habla de su madurez.
A quienes los critican por dar ese paso: No se equivoquen. Ser “independiente” no significa no tener estructura o institucionalidad, significa no comprometerse con el pasado. Nunca, nadie, ha cambiado un problema complejo sin una estructura sólida detrás. Un partido es eso, una estructura.
