Así pierden los partidos dominantes
Me temo que la razón por la cual quizá no hay oposición es porque no hay nadie que no se haya beneficiado del statu quo. ¿Y si la oposición es un tapiz de colas largas donde apenas y te mueves y ya pisas una?
Ésta es mi segunda de dos columnas. En la primera conté los ingredientes que permiten a un partido convertirse en hegemónico. Dije que se necesitaba distribuir beneficios a distintos grupos sociales. No sólo clientelismo sino también acuerdos con las élites económicas. En esta columna, describiré lo que sabemos sobre cómo se pueden crear oposiciones efectivas ante partidos dominantes.
El camino para la construcción de una oposición efectiva, una que pueda competir efectivamente contra un partido hegemónico, es ampliamente conocido. Incluso en nuestro país, donde el PRI gobernó por 70 años, al final el PAN logró derrotarlo.
¿Cómo logró la oposición vencer al PRI? ¿Alguna oposición fuerte podrá surgir en nuestro país? ¿Qué nos dice esto sobre la situación actual de México? Diré tres (de varios) ingredientes que conocemos en la academia sobre cómo se consolidan las oposiciones efectivas.
Primero, para ganar la oposición debe dejar de hablarse a sí misma. La razón por la que no hay oposición en México es porque los opositores apelan sólo a los que votaron por ellos en 2018. Nunca se ha derrotado a un partido dominante a partir de hablarles a los mismos votantes con los que se perdió la elección.
En el año 2000, el PAN destronó al PRI porque el PAN logró seleccionar a un candidato (Fox) que se separó del corazón más panista del partido. Incluso, los líderes más tradicionales del PAN no lo querían. No tuvieron otra alternativa más que aceptar a Fox porque éste había, muy efectivamente, hecho una campaña con el dinero de Amigos de Fox. El PRD no logró destronar al PRI porque, por el contrario, eligió una estrategia que satisfacía a su base más leal. Una base con la que ya había perdido en 1988. Eligieron a Cárdenas como líder para la contienda y perdieron, pues les hablaron a los mismos de siempre.
Hoy no existe un movimiento con capacidad para ser un contrapeso de Morena, en parte porque los que pudieran serlo siguen empeñados en listar los errores de Morena (que son muchos) y no en proveer alternativas viables. Viables, sobre todo, para los que votaron por AMLO. Por el contrario, a todos los que votaron por AMLO los llaman ignorantes y los acusan de haber destrozado al país.
Segundo, para lograr competir con un partido dominante se deben hacer propuestas que beneficien, sobre todo, a quienes votaron por el partido dominante. Al día de hoy, nadie ha logrado en México creíblemente tener propuestas que beneficien a los que votaron por AMLO. Esto es muy problemático.
La oposición no puede recomponerse porque está compuesta de personas que todavía no están dispuestas a perder privilegios. Y por ello, no pueden ofrecer una agenda que resuene con los que votaron por AMLO ¿Dónde está quien llame a prohibir los paraísos fiscales? ¿O el movimiento que llame a cuentas a AMLO por su austeridad y proponga una reforma fiscal? ¿Dónde está quien vaya a los pueblos a los que AMLO ha ido, en vez de tratar de hacer campaña desde el Club de Industriales? ¿Dónde están los que hablen en favor de la competencia identificando a los monopolios? ¿Dónde está el periódico que les hable a las masas y no a las élites?
El que AMLO cometa tantos errores y no haya consecuencia alguna en su popularidad es motivo de vergüenza para la oposición. O sea, AMLO se las está poniendo facilita y ni así le pueden mover un pelo.
Tercero, se debe crear un discurso sencillo que muestre por qué las cosas no están funcionando. Fox lo hizo de esa forma en el 2000. Hablaba de la falta de democracia como motivo de todos los problemas del país. Ello movió a los votantes.
Hoy no hay un discurso homologado que pueda poner al centro lo que más importa para Mexico: una reforma fiscal, competencia y políticas anti-monopolio. Me temo que la razón por la cual quizá no hay oposición es porque no hay nadie que no se haya beneficiado del statu quo ¿Y si la oposición es un tapiz de colas largas donde apenas y te mueves y ya pisas una?
En general, la oposición a los partidos dominantes solo ha sido exitosa cuando quienes la encabezan deciden perder privilegios en adelantado, y con ello volverse más apetecibles.
Personalmente creo que dentro de Morena hay muchas corrientes y pronto comenzaremos a ver algunas divisiones internas. Hará falta un movimiento que pueda llamar a cuentas a Morena para que entregue lo prometido en campaña: una redistribución de la riqueza que genere crecimiento económico.
