En cualquier institución creada por los humanos, la posibilidad de que ésta se desarticule, creando situaciones caóticas y una decadencia acelerada es muy real. ¿Cuántos regímenes políticos se disolvieron, ya sea violentamente como por su falta de dirección y controles?
Ya adentro de la empresa familiar veo muy importante el fijar reglas de gobernabilidad y de separación entre lo que significan los sistemas de la familia dueña, de los ejecutivos que la manejan, sean estos familiares o no, y la esencia misma de la empresa que es la de crecer sanamente, dar beneficios económicos a sus dueños y aumentar en su valor a largo plazo. Parece fácil, pero en verdad hay bastantes obstáculos que se presentan porque los involucrados en el negocio no conocen o en último caso se ven por encima de las reglas fijadas por su condición de accionistas o dueños y esto es un problema que se vuelve crítico.
A mí me gusta poner el siguiente ejemplo: ¿Qué es mejor ante la eventualidad de un terremoto o un huracán? Hay tres opciones:
a.- Que las autoridades no elaboren ningún manual de protección civil con puntos muy claros, y por lo tanto no lo distribuyan en toda la población.
b.- Que existiendo dicho manual, los ciudadanos ni lo lean y se atengan a cobijarse donde puedan y rezar sin saber qué medidas preventivas tomar para ellos y sus seres queridos.
c.- O lo que es más sensato: el que todos se sienten a leer los manuales, a hacer simulacros y que tengan presente que esa eventualidad no es rara en nuestro país y sin histerias ni miedos estar preparados y actuar consecuentemente.
¿Verdad que la tercera opción es la mejor? Sin embargo, las empresas familiares en todo el mundo, salvo una pequeña minoría no han empezado siquiera a elaborar esas reglas, a ponerlas por escrito y dárselas a los involucrados para que las entiendan y lleven a través del tiempo.
Pues bien, desgraciadamente preveo muchos huracanes y terremotos en infinidad de negocios familiares en las próximas décadas por esta falta de planes, estructuras y reglas.
Si a esto le aunamos el vertiginoso crecimiento de nuevas y muy inquietantes (y también extraordinarias) tecnologías. Los gobiernos y grandes empresas están empezando a captar el peligro de unos criminales utilizando las herramientas disponibles (hackeos, fraudes cibernéticos y la inteligencia artificial) para ser muy disruptivos en infinidad de lugares, entre ellos las empresas familiares de todo tipo.
Si no estuviéramos asolados por la inseguridad y la violencia en diversas regiones del país, ahora también hay que prepararnos para defender nuestro empleo, empresa y patrimonio de extraños digitales. Creo que este fenómeno nos va a afectar profundamente y, aunque no hay todavía un remedio, les aseguro que, con comunicación abierta, un objetivo común de las familias y de las empresas que manejan y cuidarse mucho de los ataques que ya proliferan en nuestro entorno, podremos aminorar sus efectos.
La capacitación de nuestros ejecutivos, empleados y familiares involucrados en el negocio se vuelve un factor vital. La gobernabilidad serviría de base para todos los involucrados, para que aceleren su conocimiento en sectores y tecnologías emergentes. Se escuchan tantas noticias, informes y también noticias falsas que uno debe calmarse, planear y crear estructuras modernas, flexibles y dinámicas para que, junto con los consejos de administración y de familia estemos preparados, aunque sea parcialmente para los eventos que vendrán. No soy alarmista, pero basta leer y aprender de nuestro entorno para tomar medidas.
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