¿Salud para todos sin importar afiliación?

¿Se imaginan que haya un sistema único de salud que atienda por igual a todos sin importar si están afiliados al IMSS, al ISSSTE, al Seguro Popular o Pemex? Bueno, pues éste es un proyecto que puede concretarse en el gobierno del presidente electo, Andrés Manuel López ...

Ruth Rodríguez

Ruth Rodríguez

En el quirófano

¿Se imaginan que haya un sistema único de salud que atienda por igual a todos sin importar si están afiliados al IMSS, al ISSSTE, al Seguro Popular o Pemex? Bueno, pues éste es un proyecto que puede concretarse en el gobierno del presidente electo, Andrés Manuel López Obrador.

La idea no es nueva. Desde hace 16 años varios gobiernos han intentado concretarla sin lograrlo. Pero, ahora la retoma y perfecciona la Academia Nacional de Medicina, pero con “tintes morenos”.

La Academia Nacional de Medicina, que preside Armando Mansilla, plantea una cobertura universal de salud de todas estas instituciones del sector salud, de la que las únicas que quedarían fuera serían los hospitales de las secretarías de la Defensa Nacional y de la Marina.

En el caso de las Fuerzas Armadas lo que plantea la Academia es que todos los hospitales y servicios de salud de la Marina y del Ejército se agrupen en un solo mando castrense.

El proyecto propone empezar por unificar los servicios del primer nivel de atención médica (IMSS, ISSSTE y Pemex) que se refiere a la atención de primera mano que reciben los pacientes en consultorios, policlínicas y centros de salud, en donde se atiende el 85% de las demandas de servicios médicos.

Al tiempo que la Secretaría de Salud absorbe al Seguro Popular y los servicios estatales de salud.

En la declaratoria que trabajó un grupo de expertos de la Academia, integrada lo mismo por médicos que por abogados, se propone alcanzar una cobertura universal en tres pasos donde el sistema de salud nacional quedaría como: servicios médicos de las Fuerzas Armadas y Navales; Servicio Médico de la población derechohabiente y Servicios Asistenciales de la Secretaría de Salud.

Para Fernando Cano Valle, a quien le tocó hacer la presentación de este trabajo, no hay duda de que el primer reto que debe enfrentar nuestro Sistema de Salud lo representa lograr la equidad entre los ciudadanos resolviendo los rezagos acumulados y la inaceptable desigualdad. Pero también que el centro del sistema mexicano de salud gire, nuevamente, en torno a los especialistas en la materia: los médicos.

Porque, actualmente, el sistema de salud enfrenta un acceso deficiente a los servicios y baja satisfacción de los ciudadanos; uso irracional e ineficiente de los recursos disponibles, poca transparencia, incremento en los costos de producción y poca coordinación entre los componentes.

El grupo de expertos, entre ellos médicos y juristas, señalan que para poder iniciar este proyecto se requiere además de voluntad política, un aumento del presupuesto de salud, que se reestructure la SSA concordante a la realidad y al futuro, que haya reformas a las leyes de Salud, ISSSTE, IMSS, Institutos de Salud, entre otros puntos.

ABATELENGUAS

La Academia, también, plantea darle un giro al DIF, la institución que quedaba a cargo, sólo en imagen, de la primera dama en turno y que en esta ocasión se prevé que no esté a cargo de la esposa del presidente electo, Beatriz Gutiérrez Müller.

En el documento en cuestión piden que el DIF se quede sólo con las labores de Asistencia Social y Educativas, a fin de su cobertura médica pase al Seguro Popular.

BAJO EL MICROSCOPIO

En la comparecencia de ayer del secretario de Salud, José Narro, ante la comisión de Salud del Senado, no podía faltar el tema de las enfermedades no transmisibles, quizás el principal problema de salud en México y, por lo mismo, al que más atención le puso el gobierno actual: más de 195 millones de detecciones de hipertensión, diabetes, sobrepeso, obesidad y dislipidemias.

Sin duda, un tema en el que se logró desacelerar el incremento de la prevalencia de diabetes y la prevalencia de sobrepeso en niños de entre 5 y 11 años al pasar de 19.5% en 2012 a 15.4% en 2016. Pero en el que todavía hay mucho que hacer.

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