Ucrania levanta alertas en EU y Rusia
Hace dos semanas escribí en este espacio sobre las recientes tensiones entre Estados Unidos y Rusia, las cuales surgieron debido a fuertes declaraciones por parte del presidente Joe Biden hacia su homólogo ruso, Vladimir Putin, y también por el enfriamiento de las ...

Ricardo Ortiz Esquivel
Internacionalística
Hace dos semanas escribí en este espacio sobre las recientes tensiones entre Estados Unidos y Rusia, las cuales surgieron debido a fuertes declaraciones por parte del presidente Joe Biden hacia su homólogo ruso, Vladimir Putin, y también por el enfriamiento de las relaciones bilaterales desde la llegada del demócrata a la Casa Blanca.
Si bien han pasado algunos días desde el encontronazo entre ambos, las tensiones se sitúan en un punto mediático y con una nueva disyuntiva que podría desatar un conflicto armado en la frontera ruso-ucraniana, pero específicamente en las regiones de Donetsk y Lugansk, al este de Ucrania.
Desde el pasado 12 de marzo, la portavoz de la cancillería rusa, María Zajárova, alertó sobre el hecho de que fuerzas militares ucranianas habrían provocado nuevas tensiones en las Repúblicas Separatistas de Donetsk y Lugansk, además, no habrían respetado el Acuerdo de Minsk II firmado en febrero de 2015.
Este conflicto tuvo sus orígenes en 2014, con el golpe de Estado que derroca a Viktor Yanukóvich y da entrada al gobierno de Petró Poroshenko.
Hasta 2019, el conflicto ucraniano llegó a más de 13 mil defunciones, según cifras de la ONU.
Para el 26 de marzo, las alarmas se encendieron en Estados Unidos, Rusia, Ucrania, Francia, Alemania y la OTAN, debido a que cuatro militares ucranianos fueron asesinados por un grupo de separatistas pro-rusos en la región de Donbass, Ucrania.
Las partes separatistas y oficialistas se culpan mutuamente debido a que no han respetado el cese al fuego que se pactó en julio de 2020.
El presidente ucraniano (anteriormente comediante), Volodímir Zelenski, busca aceleradamente adherirse a la OTAN y ha pedido ayuda militar a la administración de Joe Biden. El gobierno ruso lleva años
preocupándose por la amenaza que puede representar tener bases militares de la OTAN y misiles estadunidenses prácticamente a un lado de sus fronteras. Se sabe que Rusia ha estado desplegando en las últimas semanas cientos de tropas a lo largo de toda la frontera ruso-ucraniana que colinda con Donbass.
Incluso el canciller ruso, Serguéi Lavrov, declaró que “cualquier intento de empezar una guerra en Donbass podría resultar en la destrucción de Ucrania”. Sinceramente, creo que se quedó corto, pues sería el detonador para que Rusia, Estados Unidos y la OTAN se metan directamente al conflicto.
En general, la población que vive en el este de Ucrania siempre se ha sentido más cercana a Rusia y al idioma ruso. Probablemente Rusia anexe estos territorios, que pueden ser estratégicos para tener otra ventana hacia Europa.
Sin duda alguna, esta problemática pondrá a prueba a la administración bidenista en las próximas semanas. ¿Se acordará Biden cómo en el 2014 la administración obamista fracasó en la crisis ucraniana EuroMaidán?
La nueva administración de la Casa Blanca deberá analizar si este conflicto internacional amerita ser el primero dentro de la era Biden.
Tal parece ser que Vladimir Putin podría poner en un grave aprieto a su homólogo estadunidense, pues una cosa eran las declaraciones verbales desde la cadena ABC News y, otra, tener que decidir entre apoyar directamente a la parte ucraniana o buscar un diálogo con Moscú.
Todas las combinaciones nos llevan hacia Biden y Putin.
La Guerra Fría nunca se congeló, sino que sólo se deshieló e involucró a más personas en los intereses de dos potencias mundiales.