“Tumor cerebral significa cáncer de cerebro”
Los tumores cerebrales ocupan el lugar 19 entre todas las neoplasias y el décimo entre las más letales.
MITO
“Tumores cerebrales significan cáncer de cerebro”.
Los tumores cerebrales son más frecuentes de lo que se piensa, pero, lamentablemente, cuando se tiene este diagnóstico se piensa que el cáncer es inoperable.
CONSECUENCIA
La atención a quienes tienen síntomas de un tumor cerebral puede llevar a la resignación porque, siendo cáncer, no tiene remedio; el panorama es otro.
REALIDAD
Los tumores cerebrales ocupan el lugar 19 entre todas las neoplasias y el décimo entre las más letales.
A nivel mundial, cada año se diagnostican cerca de 300 mil nuevos casos, que corresponden al 2.5 por ciento de la mortalidad por cáncer, de acuerdo con el sitio estadístico Globocan 2018.
De acuerdo con la Gaceta UNAM, en México, el número de casos ocurridos es de 3.5 por cada 100 mil habitantes y los tumores cerebrales ocupan el lugar 19 en todas las neoplasias, y el décimo entre las más letales.
Los tumores cerebrales pueden ser benignos o malignos. Los tumores benignos no son cancerosos, mientras que los tumores malignos son cancerosos y pueden causar daño a las células y tejidos del cerebro. Los dos invaden tejido sano, pero los primeros pueden disecarse o retirarse mediante cirugía. En tanto, los malignos son altamente invasivos y crecen muy rápido.
“Los más comunes a nivel mundial son los meningiomas, la mayoría no son malignos. En segundo lugar están los de la glándula pituitaria y los terceros son los glioblastomas, que son malignos y letales”, explicó Aliesha González Arenas, investigadora del Departamento de Medicina Genómica y Toxicología Ambiental del IIBm.
Las afectaciones se relacionan con el lugar en que se desarrolla el tumor: en la corteza frontal, la temporal o la parietal. Los más frecuentes son los de la frontal.
“Pueden afectar la audición y la motricidad. El primer síntoma es el dolor de cabeza por un periodo prolongado y que no se quita; otros son la midriasis (dilatación de pupila), caída del párpado y convulsiones.
Algunos son tan infiltrantes que llegan hasta el quiasma óptico y dejan sin visión, pero, en la medida que avanzan, afectan el resto de las capacidades neurológicas”, subrayó la investigadora.
El tratamiento consiste en radioterapia y el suministro de un fármaco llamado Temozolomida, que inhibe la síntesis del ADN, por lo que ya no se pueden generar células nuevas. Este fármaco genera un metabolito activo capaz de atravesar la barrera hematoencefálica, formada por células llamadas astrocitos, que controlan el paso de sustancias tóxicas entre la circulación sanguínea y el fluido cerebral.
Lo importante es que, ante cualquier signo o síntoma de mal funcionamiento del cerebro, se tomen las providencias necesarias para hacer un diagnóstico correcto y ofrecer la mejor solución en cada caso.
