Primavera, Pascua y el Hombre Araña

• En la primavera se cultivan las mejores flores y los mejores amigos y compañeros.

Rafael Álvarez Cordero

Rafael Álvarez Cordero

Viejo, mi querido viejo

Mi querido viejo, ahora que el clima es mejor, que llegó la primavera, creo que uno de tus asuntos pendientes será recibir la anhelada vacuna anticovid, la que te permitirá tener defensas en tu organismo para que sigas adelante.

Alguien me preguntó qué hace la vacuna. La mejor explicación es ésta: nuestro cuerpo tiene en la sangre millones y millones de glóbulos blancos que son como los soldados encargados de encontrar al enemigo y destruirlo. Si entra una bacteria al cuerpo, los soldaditos llegan al lugar infectado y producen anticuerpos, los cuales atacan y matan a la bacteria. En el caso de covid, la vacuna es como la “entrenadora” de esos glóbulos blancos para que aprendan a producir anticuerpos contra el virus. Así, cuando tengas anticuerpos anticovid, tu cuerpo estará adecuadamente protegido. O sea, ¡vacúnate!, te irá bien.

Al hablar de la primavera y de la Pascua, querido viejo, recuerdo que me llamaba la atención que en inglés Pascua se dice Easter, y me preguntaba por qué. Pues resulta que, originalmente, la festividad de la primavera se celebraba para honrar a la diosa teutónica de la luz y de la alegría, llamada Easter, y por eso la palabra.

Pascua o no, disfrutemos la primavera, porque la vida no puede ser sólo preocupaciones, enfermedades y muerte. Cierto, tenemos que enfrentar lo que nos ocurre y hemos aprendido, a tirones y empujones, que la salud de cada individuo es su responsabilidad, que nadie puede usar cubrebocas por otro ni aplicarse la vacuna por otro, sino que cada quien es dueño de su salud y de su enfermedad.

Pensando así, hay alegría porque vamos adelante, cuidamos nuestra salud con una sonrisa, porque de ella depende mucho la sonrisa de los demás. En un estudio que se hizo en un asilo de queridos viejos, donde algunos estaban tristes y deprimidos por estar solos, por no ver a sus familiares o amigos, se comprobó que cuando llega alguien y entabla conversación alegre y amable, incluso jocosa, los rostros cambian, los ojos brillan nuevamente, asoma la sonrisa y el corazón late con alegría.

Con motivo de la vacunación, vemos escenas alegres y estimulantes, como la de un joven disfrazado de el Hombre Araña, que está en la zona de vacunas, ayuda a los queridos viejos y alegre los lleva al lugar donde reciben su dosis. Y también vemos a jóvenes que bailan, cantan y animan la zona de vacunas. Ese optimismo no se puede ni se debe olvidar.

Por eso, querido viejo, además de las actividades que tienes, me gustaría encargarte una más: llevar alegría a una persona que lo necesita, sea un amigo de la infancia, un compañero de escuela que está solo, un pariente que quedó abandonado o incluso una persona que conoces poco, pero que sabes que está triste y deprimida; no necesitas disfrazarte de el Hombre Araña, tu presencia y tu sonrisa harán todo.

En la primavera se cultivan las mejores flores y los mejores amigos y compañeros; en la primavera tenemos pensamientos positivos y cada día podremos dar gracias a la vida por estar aquí.

                *Médico y escritor. Facebook: Rafael Álvarez Cordero.               Twitter: @alvarezcordero

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