Preferir la felicidad

Rafael Álvarez Cordero

Rafael Álvarez Cordero

Viejo, mi querido viejo

Mi querido viejo: en estos días he tenido la ocasión de reunirme con mis hijos y con sus familiares, y nos hemos dado cuenta de la felicidad que significa ver, compartir y disfrutar la presencia, las palabras, los recuerdos de los familiares y amigos.

Y es que, todos emprendimos el viaje de la vida, y con el paso del tiempo es un poco más difícil repetir aquellas reuniones de estudiantes, los corrillos en el jardín intercambiando sueños y fantasías, los momentos duros o difíciles al enfrentar retos antes no conocidos, y la forma como de una u otra manera pudimos sortear todas esas situaciones con más o menos éxito. 

Pero los años pasan, querido viejo, y estoy seguro que tus actividades ya no son las de antes, por varias razones. 

En primer lugar, tu cuerpo ya no es el mismo, los años han cobrado su cuota y, aunque hayas tratado de conservar la salud, el paso de los años se nota no sólo en las arrugas que surcan tu cara y tus manos, o el cabello que es blanco o desapareció; tus huesos y músculos ya no son los mismos y no dudo que tengas dificultad para sentarte y levantarte de un sillón. 

Eso es el precio que tenemos que pagar por el privilegio de seguir con vida, y si tú has sido sabio, con tu médico de cabecera, tendrás las guías y medicamentos necesarios para contrarrestar esas enfermedades crónicas que pueden afectar tu vida. 

Pero si es importante tu salud física, más importante aún es tu salud mental. Porque sabemos que millones de viejos, aunque están sanos, no están contentos y sufren por preocupaciones de algo que ya pasó o miedos, por lo que ocurrirá en el futuro, miedos por la salud de sus hijos y nietos, miedo por la inseguridad en que vivimos, miedos, miedos, miedos.

Es importante que hables de tus miedos, querido viejo; con tu compañera o compañero, con tu mejor amigo, ése que te ha acompañado toda la vida, o con un buen médico o psicólogo, para que superes esa situación que no te deja dormir, y encuentres la felicidad en estos años viejos.

Por eso te aconsejo que leas este pequeño poema que nos habla de la felicidad, que se encuentra en diversas situaciones, escrito por el místico sufí Yalal ad-Din Muhammad Rumi, y que permitirá reconsiderar tu situación personal y superar tus miedos

Un momento de felicidad

“Un momento de felicidad, tú y yo sentados en la veranda/ aparentemente dos, pero uno en alma, tú y yo/ Sentimos el fluir de la vida aquí, tú y yo, con la belleza del jardín

 y el canto de los pájaros/ Las estrellas nos observarán, y les mostraremos

lo que es ser una delgada luna creciente/ Tú y yo, despojados del ego, estaremos juntos,

indiferentes a la especulación ociosa, tú y yo/ Los loros del cielo partirán azúcar mientras reímos juntos, tú y yo/ En una forma sobre esta tierra, y en otra forma en una tierra dulce y eterna/”.

¿Qué te parece, querido viejo?; en la vida tendremos siempre momentos alegres y momentos tristes, pero es nuestra decisión buscar los momentos felices, por sencillos que éstos sean, porque así, podremos disfrutar plenamente cada día de la vida hasta el último momento. 

¿Tienes otros poemas en la mente?, búscalos y disfrútalos.