Placeres de la vejez

Mi querido viejo: los filósofos, los escritores, los científicos, los grandes pensadores de todos los tiempos han hablado en su momento sobre el placer y la felicidad. Tú y yo tenemos ya un buen número de años aquí en la tierra y nuestra memoria nos permite, junto con ...

Mi querido viejo: los filósofos, los escritores, los científicos, los grandes pensadores de todos los tiempos han hablado en su momento sobre el placer y la felicidad.

Tú y yo tenemos ya un buen número de años aquí en la tierra y nuestra memoria nos permite, junto con algunas fotografías, recordar y revivir los placeres que hemos tenido a lo largo de la vida.

Y esto te lo digo, porque hoy todavía tenemos razones para disfrutar cada 24 horas, pero podemos recordar (recordar es vivir) y sentir de nuevo aquellas emociones que tuvimos a lo largo de nuestros años. Para eso, el reencuentro con nuestros compañeros de infancia, que ahora podemos hacer personalmente o a través del Zoom, reviven momentos inolvidables que nos endulzan el corazón.

Una sola foto, parcialmente borrada, en donde encontramos al equipo de futbol de primaria o secundaria en el que jugamos con Juan, Esteban, Felipe y tantos más nos permite revivir aquellas hazañas cuando metimos el gol de la victoria, y otra más formal con todo el grupo de Tercero A nos permite celebrar a los que aún viven y recordar a los que ya no están aquí.

Pero, además, querido viejo, recuerda cuando tus papás te regalaron aquella camarita cúbica, Kodak Brownie Fiesta, con la que tomaste las primeras fotos de tus amigos y tus amigas, y cómo por esos años conociste la compañera de tu vida.

Y qué decir de los recuerdos del principio de tu vida con ella, de las sorpresas que ocurrían cada día; un nuevo hogar, los placeres de comprar lo necesario y convivir de una manera que nunca imaginaste.

¡Qué placer causa, en estos años, sacar esos álbumes con fotos hermosas!, chuscas, sonrientes, impresionantes, y recordar sus vacaciones, la visita a un museo, un juego de futbol y el diploma por terminar tus estudios y el primer certificado por ser un trabajador exitoso.

Placeres inefables, querido viejo, de las fotos de tus hijos, aquel bebé de una semana de nacido, aquella bella niña que te robaba el corazón con su sonrisa, y tu compañera alegre y feliz por cada día vivido.

Y, aunque lo neguemos, querido viejo, los recuerdos de incidentes o accidentes (un brazo lastimado, una fractura en el pie, una apendicitis que fue operada), también forman parte de tu vida, y no podemos sino felicitarnos por haberlos superado y estar aquí, vivitos y coleando en nuestros años viejos.

Cuando fuimos jóvenes, pensábamos en términos de semanas o meses (iremos de vacaciones en diciembre), pero hoy pensamos en el día siguiente, y eso le da una dimensión distinta a nuestra vida.

Con esto quiero decir que merecemos vivir plenamente cada 24 horas, disfrutar la llegada de la mañana, las actividades durante el día, la conversación sabrosa al comer, y tantas y tantas cosas que antes no pudimos hacer, me refiero a la lectura, la música, la poesía, el canto, la visita a exposiciones y museos, tal vez al teatro, etcétera, de modo que cada día esté lleno de bienestar y felicidad.

Porque nunca debemos olvidar que vinimos a este mundo únicamente para ser felices, y si así vivimos cada día, cumpliremos plenamente nuestro destino.

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