El mundo está loco
Trump decidió violar todas las leyes internacionales y todos los tratados relativos a la independencia y soberanía de las naciones
Todos nacemos locos. Algunos lo siguen siendo
Samuel Beckett
En todo el mundo y en todas las épocas han existido individuos que tienen un comportamiento extraño que choca contra las actividades diarias de los ciudadanos y causa risa, o tal vez temor; en ocasiones, sus palabras y sus acciones llegan a ser violentas. Lo mismo ocurre con las naciones cuyos líderes pierden la noción de la realidad y actúan de manera tal que afectan a toda la población y frecuentemente afectan a otros países.
Comienza un año y nos damos cuenta de que el mundo está loco: allá en Rusia un individuo loco quiere robarle territorio a Ucrania, y para eso ha matado a cientos de miles de ucranianos. En Oriente Medio, las luchas entre judíos y palestinos siguen cobrando vidas humanas. En América del Sur hay éxodos de millones de ciudadanos de diversos países que huyen de la cárcel y de la muerte.
Y en el país vecino del norte, un hombre loco, soberbio y mentiroso, como padrote de mancebía, hace tronar las oficinas de los diarios con sus declaraciones, muchas de las cuales son ciertas y otras no, pero causan temor en su país y en muchos otros países.
Ese loco decidió violar todas las leyes internacionales y todos los tratados relativos a la independencia y soberanía de las naciones, y con un equipo militar llegó, asaltó e hizo prisionero a Nicolás Maduro y a su esposa, sin que ningún funcionario venezolano dijera algo.
Sin embargo, como refiere el abogado brasileño Felipe Hasson, experto en temas internacionales, el asunto debe observarse desde otra óptica, señala: “El derecho a la vida, a la dignidad humana y a la autodeterminación de los pueblos no son “valores occidentales” opcionales ni retórica política. Son normas centrales del orden jurídico internacional contemporáneo. Por eso, la ayuda externa —incluida la militar, cuando sea necesaria para proteger vidas y no regímenes— no es una violación moral del derecho internacional, es la afirmación de su núcleo ético”.
Los políticos de varias naciones levantaron la voz para denunciar la locura de haber asaltado el palacio donde estaba Maduro, pero el loco de Donald Trump los ignoró y está violando —eso sí— las normas y leyes internacionales al robar el petróleo de Venezuela.
El mundo está loco, y nuestro amado México está más loco que nunca. La lista de fracasos de la llamada Cuatroté es interminable, en parte porque seguimos sufriendo las locuras del individuo que ya se fue, y en parte porque la nueva Presidencia, encabezada por Claudia Sheinbaum, ha dado una y otra vez muestras de su incapacidad para gobernar.
En estos meses confirmamos las consecuencias de una falta de planeación y exceso de corrupción en el gobierno: economía por los suelos, salud destruida, inseguridad incontenible, mañaneras sin sentido y con mentiras, pero lo más triste es que la señora Presidenta sólo se dedica a proteger al narco, y a más de protegerlo, no hace nada contra los delincuentes de todo tipo, incluyendo a los funcionarios rateros —gobernadores, senadores, etcétera— que siguen tan campantes; no ha hecho nada contra los huachicoleros, MCCI ha documentado una y otra vez los fraudes con el huachicol, y no pasa nada.
Ella sigue en su locura entregando a Cuba millones de galones de gasolina, lo que puede ser peligroso porque Trump no ve con buenos ojos que México sea proveedor de los cubanos; sus actitudes, sus gestos, sus palabras y sus amenazas muestran que ella está cada día más débil, por lo que creo que, quienes amamos la libertad y la democracia, pronto veremos que esta locura que comenzó en 2018 termine.
