Honrar a los que nos precedieron
Mi querido viejo: “Honrarás a tu padre y a tu madre”, dice uno de los muchos consejos que nosotros escuchamos desde la infancia, que nunca olvidamos porque la relación de los miembros de la familia es ineludible e inolvidable. Pero hay ocasiones en que este acto tiene ...
Mi querido viejo: “Honrarás a tu padre y a tu madre”, dice uno de los muchos consejos que nosotros escuchamos desde la infancia, que nunca olvidamos porque la relación de los miembros de la familia es ineludible e inolvidable.
Pero hay ocasiones en que este acto tiene un significado especial porque la persona que murió tuvo una relevancia especial en la sociedad, y tal es el caso de don Carlos Urzúa, fallecido recientemente, sobre quien su hija María José Urzúa Valverde escribió hace unos días en un diario de circulación nacional.
El texto dice: “Mi padre era, primero que nada, un hombre bueno y de profundas convicciones… creía en la belleza y la utilidad del rigor analítico, ya sea que fuera para realizar una investigación, escribir una columna o tomar decisiones de política pública”.
Como recordamos, don Carlos Urzúa fue un brillante académico, doctorado en Estados Unidos, y profundo investigador de la economía y las finanzas públicas, y con enormes conocimientos de la materia al principio de esta administración alzó la voz en el gabinete para oponerse a la cancelación del NAIM, por lo que decidió separarse del gobierno y siguió siendo analista crítico de los errores de este gobierno.
María José Urzúa continúa: “Sin considerarse a sí mismo político, creía en la política, porque era la vía para generar cambios estructurales que cambien el rumbo del país. Estaba convencido de que hay que aprovechar las oportunidades para incidir en la realidad mexicana, pero no a toda costa. Creía en la honestidad y la congruencia y en que estos valores están por encima de la lealtad y de los ideales antes mencionados.
“Mi padre creía en la generosidad, la tolerancia y la bonhomía, en estos días tan dolorosos, muchos me han recordado su emblemática sonrisa. Creía en la literatura y la poesía, era un lector voraz y publicó un libro de poemas. Mi padre creía, sobre todo en su familia, en su hijo, en su esposa, en sus hermanos, en sus padres, en sus sobrinos, en mí.
“Ni padre creía en la belleza de la vida y la disfrutó hasta el último segundo. Le gustaba cantar A mi manera en el karaoke. Así vivió su vida, a su manera en el camino, marcando la de muchas otras personas. Le hará falta al país y en especial nos hará falta a quienes lo amamos”.
Creo, querido viejo, que en este hombre notable, conocedor, valiente, que supo enfrentarse con razón y con razones a una autoridad autoritaria, se encuentran muchas de las cualidades que tienen millones de queridos viejos que se dan cuenta de los errores y omisiones de la presente administración, y esperan lograr un cambio, —como el que Urzúa predijo— por el bien de México.
Honrar a los que nos precedieron, como lo hizo su hija, recuerda la sentencia “honrar, honra”.
