¿Dónde está papá?

Paul Lara

Paul Lara

Cyberpunks

Pasó una hora y 17 minutos. Ni un susurro. El documental terminó y un silencio sepulcral seguía en la sala mientras pasaban los créditos. Pasaron varios minutos y nadie se ponía de pie para retirarse. La sala seguía oscura y sólo la luz blanca de las letras en la gran pantalla iluminaba los rostros que seguían el movimiento de éstas.

Nunca había visto esto durante una visita el cine. Ese silencio incómodo que te hace dudar levantarte para irte. Las últimas tomas antes de terminar NAZA, al perecer pegaron hondo.

“¿Dónde está papá?”, ese protocolo de espionaje que sigue la comunicación entre los menores de edad para localizar a las “cabecillas” de Hamás en sus hogares, bombardear y aniquilar todo, fue de lo que se me quedó más grabado. Los sistemas de espionaje que siguen las publicaciones de los niños y adolescentes son un riesgo latente y, si no creamos regulaciones para evitar esto, estamos más que condenados.

NAZA, el documental aclamado por la crítica, estrenado este año y dirigido por Yuval Abraham y Rachel Szor, expone el funcionamiento interno de los sistemas de vigilancia masiva y de inteligencia artificial utilizados por el ejército israelí en Gaza.

El título es un acrónimo militar hebreo (nezek agavi), que se traduce como “daños colaterales”. Según las entrevistas realizadas en el documental a 24 personas anónimas de la inteligencia y el ejército israelíes, el término se utiliza como una cuota numérica burocrática para indicar cuántas vidas civiles —incluidos niños— está dispuesto a sacrificar el Ejército para eliminar un solo objetivo. Por ejemplo, “15 NAZA” significa que habrá 15 muertes de civiles por ataque.

El documental describe una infraestructura altamente sofisticada de espionaje digital, vigilancia y sistemas de IA (como Lavender y Habsora ) utilizados para rastrear a personas en Gaza. El aspecto más inquietante del espionaje contra menores tiene que ver con ese protocolo de seguimiento que les mencioné, cuyo nombre en clave es “¿Dónde está papá?”.

En el documental, personal de inteligencia testifica que eluden los métodos de rastreo tradicionales pirateando directamente los teléfonos móviles de niños pertenecientes a presuntos miembros de Hamás. El sistema de vigilancia monitoriza los mensajes de texto y las comunicaciones del niño en busca de palabras clave específicas, como “papá” y “casa”, utilizadas en el mismo contexto. Una vez que el sistema de inteligencia artificial detecta que el padre ha regresado a casa con su familia, se activa una alerta automática. Es cuando los militares atacan a sus objetivos de noche, cuando se encuentran dentro de sus hogares.

Y lo cierto es que en el mismo documental se hace referencia a que la IA ha fallado muchas veces, matando a las familias y no a los cabecillas, aunque para la milicia israelí eso no importa.

Como resume escalofriantemente un soldado anónimo en la película, refiriéndose a una niña de 12 años: “Hackeas su teléfono y luego la matas (a ella y a su familia)”. Se imaginan cuántos de estos programas de espionaje ya funcionan en el mundo. ¿Cuando bombardeas un edificio para aniquilar a un “cabecilla de Hamás”, no hay más NAZA que sólo una familia?

Recuerden que cuando el gobierno mexicano, ayudado por los sistemas digitales del Ejército estadunidense, que trabaja con Israel y con una de las peores empresas de espionaje: Palantir, acabaron con la vida de El Mencho en Jalisco, fue gracias a que hackearon el teléfono de una de sus parejas y la usaron para localizar a este criminal.

Los informantes entrevistados describen cómo los bucles infinitos de datos, la interceptación de micrófonos y cámaras de teléfonos móviles y el filtrado automatizado de información convierten a Gaza en una “fábrica de objetivos”. Los oficiales de inteligencia afirman que el uso de términos abstractos como “NAZA” en lugar de “personas” o “niños” contribuye a convertir las muertes masivas de civiles en un cálculo burocrático y desapasionado. No hay personas ni niños, sólo objetivos.

El primer ministro israelí Benjamin Netanyahu y otros políticos de ese país condenaron enérgicamente el documental, calificándolo de “traición” y “difamación”. Netanyahu exigió una investigación penal para descubrir la identidad de los denunciantes anónimos y amenazó con revocar la ciudadanía a los críticos israelíes. Las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) negaron las acusaciones, afirmando que no dependen exclusivamente de sistemas de selección de objetivos automatizados y que cada ataque es autorizado por personas.

¿Dónde está papá? Sigue repercutiendo en mi cabeza. Es cuando condeno a los que alaban la tecnología sin investigar qué hay detrás, y a los que dicen que es inminente que la IA tome el mundo sin informar correctamente al respecto.