Esperanza vs. ilusión
La esperanza es un árbol en florque se balancea dulcemente al soplo de las ilusiones. Severo Catalina La RAE define esperanza como el estado de ánimo que surge cuando se presenta como alcanzable lo que ...

Paola Domínguez Boullosa
La coach
La esperanza es un árbol en flor
que se balancea dulcemente
al soplo de las ilusiones.
Severo Catalina
La RAE define esperanza como el estado de ánimo que surge cuando se presenta como alcanzable lo que se desea; en el cristianismo, virtud teologal por la que se espera que Dios otorgue los bienes que ha prometido. (…); la misma fuente define ilusión como el concepto, imagen o representación sin verdadera realidad, sugeridos por la imaginación o causados por engaño de los sentidos, también como esperanza cuyo cumplimiento parece especialmente atractivo, y como la viva complacencia en una persona, una cosa o una tarea.
La ilusión suele presentarse como un estado mucho más atractivo para el ser humano que la esperanza, quizá porque, en su mayoría, la definición de esperanza se ha relacionado más con una virtud teologal que con el estado de ánimo que surge cuando se presenta como alcanzable lo que se desea; al mismo tiempo, tanto la ilusión como la esperanza se han confundido en el término donde erróneamente se define la ilusión con la esperanza y resulta especialmente atractivo. Lo cierto es que, visto lo anterior, la esperanza es mucho más importante que la ilusión, porque la esperanza supone una posibilidad real y la ilusión no. Así, mientras la esperanza descansa en una realidad alcanzable, la ilusión se desvanece al reconocer su propia irrealidad. La filosofía enaltece la esperanza como una virtud, pero, a la vez, como una de las emociones fundamentales del ser humano, y señala, en el pensamiento de Bloch, el principio o la determinación fundamental del hombre y la realidad, ya que observa en la esperanza el impulso primordial de la vida, es decir, el estímulo que hace al ser humano trascender el presente hacia el futuro. La esperanza es siempre una posibilidad en sí misma de evolución, de transformación y de cambio.
La filosofía también habla de la ilusión, en palabras de Kant, la ilusión es “ese juego que permanece incluso cuando se sabe que el presunto objeto no es real” o bien, como la apariencia errónea que no cesa al ser reconocida como tal. La ilusión es aquello en lo que creemos o elegimos creer, aun a pesar de saber y reconocer racionalmente que no es posible su realización.
Y, aun así, cuántas veces hablamos los seres humanos de tener una ilusión… cuando lo que deberíamos decir es: tengo la esperanza de… al elegir la palabra ilusión para acompañar algún deseo resulta ser su sepultura instantánea, sin notarlo, le cerramos la puerta a la posibilidad, enviando a nuestro cerebro una orden de clausura inmediata a ese deseo. Por eso insisto en el lenguaje, en las palabras que utilizamos para proyectar nuestra vida y en elegir lo que mejor conviene a nuestra realización. Por eso hoy le invito a trabajar en la esperanza para la realización de sus metas, objetivos y deseos, y a considerar la ilusión sólo como un juego mental con el cual distraerse de vez en cuando, donde podamos dejar volar la imaginación y la creatividad, pero nada más, que no se vuelva su vida un cúmulo de ilusiones, sino un conjunto de esperanzas en las cuales se dedique a trabajar diariamente. Recuerde que los pensamientos y la manera de expresarlos se convierten en la realidad de su vida, su mente es poderosa y crea su realidad para bien y para mal, de usted depende protocolizar una línea de pensamiento acorde con lo que desea para sí mismo y para su vida. En palabras simples, cuando usted tiene una ilusión ésta sólo se queda como un deseo incapaz de producirse en la realidad, es como dejar esas palabras al viento, sin acción personal, sin rumbo, sin destino; por el contrario, la esperanza implica que será usted el responsable de la realización de ese deseo, el creador y procurador de esa nueva realidad que conscientemente desea que forme parte de su vida.
La esperanza es sólida, la ilusión, efímera, por eso recuerde esa imagen que tan bien describe Severo Catalina: “La esperanza es un árbol en flor que se balancea dulcemente al soplo de las ilusiones”. Trabaje en fortalecer ese árbol y, sí, juegue y permita distraerse de vez en cuando con la ilusión, pero no permita nunca que sus soplos sean tan fuertes que derriben el árbol, porque de ilusiones no se vive, se vive sólo de realidades y las realidades implican esfuerzo, enfoque y claridad. Como siempre, usted elige.
¡Felices esperanzas, felices vidas!