Razón suficiente
Todos necesitamos explicaciones que nos permitan comprender cuestionamientos...

Paola Domínguez Boullosa
La coach
El principio de razón suficiente forma parte de los cuatro principios lógicos supremos que rigen el proceso del pensamiento, y se llaman así dado que, en principio, no necesitan ser demostrados porque en sí mismos son evidentes… Quisiera haber sido yo quien dijera esto, pero no fue así, ha sido obra del filósofo Wilhelm Leibniz (1646-1716).
Este principio nos dice que “todo objeto debe tener una razón suficiente que lo explique”. Lo que es, por alguna razón, “nada existe sin una causa determinante”. El principio de razón suficiente nos da respuesta a una exigencia natural de nuestra razón, según la cual nada puede ser nada más “porque sí”, pues todo obedece a una razón.
Según Leibniz, nuestros razonamientos están fundados sobre dos grandes principios: el de contradicción, en virtud del cual juzgamos falso lo que implica contradicción, y verdadero, lo que es opuesto o contradictorio a lo falso, y el de razón suficiente, en virtud del cual consideramos que no podría hallarse ningún hecho verdadero o existente, ni ninguna enunciación verdadera, sin que haya una razón suficiente para que sea así y no de otro modo.
Lo que esto nos quiere decir es que todo tiene una razón de ser. Lo increíble es que en estos principios —en principio— evidente, nos cuesta media vida resolver la evidencia, y dejar de insistir en que algo sea lo que no es, o no sea lo que es… seguro le ha pasado, porque nadie se conforma, desde niño, con un porque si o porque no, todos necesitamos explicaciones que nos permitan comprender y acallar los cuestionamientos que nuestra propia mente no puede responder, a pesar de las evidencias.
Así, uno puede vivir de contradicciones o de razones suficientes, y le digo vivir, porque, al final, uno se convierte en lo que cree, y para llegar a creer debemos haber razonado la validez de lo que nos rodea, y para llegar a validar algo tendremos que haber descartado aquello que nos es contradictorio… así que, al final, vivimos, —o debería bastarnos para vivir— con razones suficientes…
Y resulta increíble la importancia que merecen nuestras propias evidencias, para poder reconocer, valorar y creer. Le digo esto para que dejemos de una vez por todas de acallar esa voz interna que nos dicta la razón, porque no es simple cuestión de apreciación o instinto, sino más bien se trata de evidencias que le ofrece su razonamiento. Le invito a ponerle más atención a las contradicciones, a seguir sin miedo esa razón suficiente y, por sobre todas las cosas, a repensar qué evidencias o contradicciones la razón le ofrece. Una vez que la contradicción se presenta, va sumando evidencias a la razón suficiente, y es ahí donde todo es bastante para lo que se necesita resolver, así que resuelva.
La palabra suficiente significa que no necesita nada más para tomar una decisión, para seguir adelante o detenerse; nada para actuar o dejar de actuar, significa que nada más le es necesario para saber y hacer lo que debe hacer, porque después de un suficiente en nuestra mente sobreviene una acción de cambio, y si lo ha experimentado no me dejará mentir, que el suficiente le pone fin a las insistencias de la ilusión, y nos aterriza en la realidad con la comprensión de que todo tiene una razón de ser. Así que le recomiendo que la próxima vez que las contradicciones le invadan o que —a pesar de su necedad— su ilusión no parezca concretarse, no se revuelva en resolver, mejor fluya y déjese sorprender por la objetividad de esas evidencias innatas porque es seguro que aparecerá la razón suficiente para impulsarle al cambio, y ese sí que será evidente. Confíe.