Pétalos y zarzales

Pali Plascencia

Pali Plascencia

Saque de Neta

#PrimeraNeta  

Javier Aguirre avanza por este mundial con una mochila más que ligera, sin mayores presiones. Deambula con la tranquilidad del abuelo; recibe, en caso de que así fuera, muy pocas órdenes; apapacha, deja escapar esa sonrisa encantadora y hasta se da el lujo de pendejear en las ruedas de prensa. Se ha cansado de repetir: “Ya aprendí de mis errores, estoy aplomado y maduro”. Y se le nota. Con tres triunfos en la bolsa y con la maestría de un capo, le revira a un reportero que trastabilló al preguntar. “Pinche, Rufo, ¿andas pedo?”, le suelta Javier, todos ríen, incluso el falso borrachito. Aguirre sigue siendo el amo de las relaciones. El camino, hasta hoy sin espinas, que anda Javier y su TRI no admitía tropiezos tempraneros: habiendo caído en un grupo tan sencillo, no se entendería que se fueran eliminados en la fase de grupos, como sucedió hace ya cuatro largos años. Pero los mundiales, como los rosales: antes de regalar sus más coloridas flores, suelen aventar espinas, y las reales están a punto de aparecer. Perder el próximo martes ante uno de los pocos equipos de esta competencia que no resentirán la altura de la Ciudad de México, sería estrellarse con la puerta de la entrada; irse en octavos de final sería chocar contra el triste muro de siempre. Paradójicamente, y por el nuevo formato de 48 selecciones el famoso y antiguo “quinto partido” resulta que ya no es el quinto, ahora es el sexto. Que no se pierda eso de vista. Cualquier resultado por debajo de los cuartos de final, será el fracaso eterno. Aguirre ha tenido tiempo de todo: de sumar nuevos puntos en tres juegos, de no recibir ningún gol, de homenajear merecidamente junto a la grandiosa afición mexica a Guillermo Ochoa, y hasta de darle minutos a 25 de sus 26 jugadores convocados.

#SegundaNETA

Pero hay de espinas a espinas, las que pronto aparecerán en el sendero del TRI son más bien pétalos si se comparan con el zarzal que ha tenido que atravesar la selección de Irán. Se les ha maltratado como si fueran delincuentes, lejos de mostrar cariño a los que menos pueden, y a los que menos tienen, como hoy son los iraníes, la FIFA y su padrote Gianni Infantino han maltratado, minimizado y menospreciado a un equipo que el viernes pasado se robó el corazón en el Mundial, tras la celebración del gol bien anulado a Shoja Khalilzadeh.

#NETASextras

Pase lo que pase, Javier Aguirre sonreirá y saldrá de la presión de las salas de prensa. Irán de vuelta a casa a enterrar a sus muertos. Hay de espinas a espinas.