Si bien los triunfos de la Selección Mexicana de Futbol nos han hecho celebrar y gozar el presente Mundial, habrá que analizar con mucha calma el panorama, pues por todos lados comienza a escucharse aquello de “¿y si sí?” Que, evidentemente, es mucho más una ilusión que una posibilidad real. No se trata de ser agorero del desastre ni mucho menos, tampoco de ser quien funja como el que viene a echar a perder la fiesta; simplemente es cosa de disfrutar el gran momento, agradecer el esfuerzo y actuación de los nuestros, pero hay que poner los pies en la tierra, es decir, poner los pies de plomo y luego, si le parece, se vale soñar.
Si bien en las clasificaciones de la FIFA en este momento el Tri se ha colocado, gracias a sus triunfos, entre los primero diez del orbe, para ser exactos en el número nueve, situación maravillosa, es muy complejo pensar que se tiene la capacidad de seguir avanzando en las instancias finales, qué más quisiéramos, pero francamente que resulta casi imposible, pues, al final del día, en este tipo de competencias la calidad individual de los jugadores, las ligas en las que participan y demás factores inherentes al talento, marcan la diferencia.
Hasta ahora, hay muchos puntos muy rescatables de la actuación del equipo mexicano en el Mundial, la presencia y actitud en la cancha ha sido, francamente, muy potente; la rotación que el Vasco Aguirre y su mano derecha, Rafa Márquez, le han dado al equipo es notable, pues han participado veinticinco de los veintiséis convocados, sólo falta Carlos Acevedo para tomar parte en el gran torneo, situación que, evidentemente, genera un gran ambiente en el vestidor, pero que, sobre todo, permitirá a nuestros representantes descansar y llegar con piernas frescas a las instancias de eliminación directa.
Si observamos la clasificación del valor del mercado de los jugadores, es notable que hay cuatro equipos cuyo talento supera los mil millones de euros: Francia, Inglaterra, España y Portugal, seguidos de Alemania y Brasil, con valor de más de novecientos millones de euros, seguidos de Argentina, con más de ochocientos millones de euros, y Países Bajos, con más de setecientos millones de euros. Difícil pensar que otros países aspiren al campeonato, decía mi maestro de economía 1 en el ITAM, los mercados son sabios y, lamentablemente, en esa clasificación del valor de los equipos, nuestros seleccionados aparecen muy lejos, apenas en el lugar treinta y siete, con un valor de ciento noventa y dos millones de euros, es decir, si a este indicador nos atenemos, no hay mucho futuro por delante.
Pero, ¿y si sí?
