Trump y sus migrantes ideales

Por: Miguel Alejandro RiveraEl presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump, dijo ayer que está a favor de los visados H1B para profesionales con trabajos especializados, en concordancia con las declaraciones de su próximo director de Eficiencia Gubernamental, Elon ...

Por: Miguel Alejandro Rivera

El presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump, dijo ayer que está a favor de los visados H-1B para profesionales con trabajos especializados, en concordancia con las declaraciones de su próximo director de Eficiencia Gubernamental, Elon Musk, quien, por su origen sudafricano, él mismo es beneficiario de este programa.

“Siempre me ha gustado el programa (de visados) H-1B, siempre he estado a favor de las visas y por eso las tenemos”, dijo Trump en una entrevista refiriéndose a los empleados de sus empresas.

Según el gobierno de Estados Unidos, para ser elegible a una visa H-1B, se requiere ejercer “la aplicación teórica y práctica de un cúmulo de conocimiento altamente especializado, y posesión de un título de bachillerato o grado superior en la especialización específica (o su equivalente) como mínimo para entrar en dicha ocupación en Estados Unidos”.

Sin embargo, y suponiendo que también Trump estaría de acuerdo con otras visas en este rubro de la hiperespecialización, estaría la visa H-1B3, que se refiere específica y únicamente para “modelos de alta costura”, para lo cual el mismo gobierno de EU indica que se es elegible si se es “un modelo de méritos y aptitudes distinguidas”.

Es decir, el migrante ideal para Donald Trump es preparado académicamente y/o con una belleza ejemplar en el ideario occidental.

Por eso es importante recordar la historia, porque nos ayuda a entender los panoramas e incluso hacer prospectivas. De 1942 a 1964, México y Estados Unidos impulsaron el programa Bracero, para que trabajadores mexicanos laboraran legalmente en el país norteamericano, tanto en el sector de la agricultura como en el ferrocarrilero.

Durante la Segunda Guerra Mundial y parte de la Guerra Fría, la fuerza laboral estadunidense era destinada en su mayoría para la milicia; fueron los mexicanos quienes sacaron adelante sectores básicos de la economía de EU cuando ésta lo necesitó.

Pero después llegaron tiempos de calma y con ellos el regreso del hombre blanco a su territorio; el estadunidense quería trabajo y, en muchos casos, los puestos ya estaban ocupados, entonces hubo que desplazar al migrante, si acaso criminalizarlo para que se fuera, porque ya no se le necesitaba.

Allá por 2012, 48 años después de que terminó el programa Bracero, todavía varios “beneficiarios” de dicha iniciativa, ya siendo adultos mayores, deambulaban por la Cámara de Diputados buscando el apoyo de algún legislador que les ayudara a recibir pagos que jamás les hicieron... Además de desplazados, les negaron el recurso que fueron a ganarse a Estados Unidos. Varios años después y en diversos lugares se repitió esa escena, pero la de hace 12 años es la que a mí me tocó ver.

Ahora, Donald Trump y su pupilo favorito, Elon Musk, buscan a migrantes especializados en tecnología, no cualquier tipo de extranjero, sino el que satisfaga la nueva estrategia de un gobierno que promete llevar al ser humano a la Luna de nuevo y después a Marte.

Pero se olvidan del albañil que hace las casas para sus ciudadanos, el mesero que atiende sus restaurantes, la campesina que sabe, como nadie, hacerse una con la tierra para garantizar el mejor cultivo, incluso aquellas mujeres que cuidan a pequeños estadunidenses que las quieren más que a sus madres.

¡No digan que ése no es un trabajo especializado! Con un doctorado en Física o Ingeniería Robótica no sabríamos ni cómo empezar los cimientos para un cuarto que nos proteja de la lluvia. ¿Por qué a unos se les pone un muro y a otros la alfombra roja de la visa especial?, ¿por qué seguimos fomentando un mundo tan desigual?  

Elon Musk escribió en X: “La razón por la que estoy en Estados Unidos al igual que quienes construyeron SpaceX, Tesla y cientos de otras empresas es por la H-1B” y  prometió “ir a la guerra por este tema”. 

En tanto, el exasesor Trump en la Casa Blanca, el ultraconservador Steve Bannon, criticó lo que llamó la “estafa de los oligarcas de Silicon Valley para quitar los puestos de trabajo a los ciudadanos estadunidenses”.

Steve Bannon me parece uno de los hombres más peligrosos del planeta, cuyos discursos son deleznables, pero, por lo menos, tiene el valor de ser congruente con su conservadurismo y no dejarse llevar por el discurso hipócrita de “que vengan los que me convienen”.

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