Sed de soluciones: crisis hídrica en la ZMCM

Para el año 2035 se espera que la Zona Metropolitana de la Ciudad de México (ZMCM) sea la ciudad más poblada del continente americano, con una población superior a los 25 millones de habitantes. Además, eventos críticos inesperados, como la reciente emergencia sanitaria de covid-19, también influyen en este panorama.

Por Norma Elizabeth Olvera Fuentes*

A principios de noviembre del año pasado, apenas hace ocho meses, la Zona Metropolitana de la Ciudad de México (ZMCM) recibía diariamente un caudal de agua potable de 61m³/s, lo que equivale a 5,270,400 m³, suficiente para llenar un cubo cuya altura sea aproximadamente la de la Torre Latinoamericana, ¡cada día! De este volumen, 2,764,800 m³ se destinaban a la Ciudad de México y 2,505,600 m³ al Estado de México, representando el 52.46% y el 47.54%, respectivamente.

Para satisfacer esta demanda masiva de agua, desde mediados del siglo pasado se ha recurrido a la sobreexplotación de los mantos acuíferos locales, que aportan casi 70% del suministro de agua potable, mientras que el resto lo proporciona el Sistema Lerma-Cutzamala. Sin embargo, durante más de medio siglo, la extracción de agua de estos mantos ha superado significativamente su capacidad de recarga, lo que ha resultado en su continua degradación y agotamiento, considerándolos ahora como recursos no renovables —un día se van a terminar—.

Esta práctica ha tenido graves repercusiones ambientales, sociales y económicas en la región. Entre ellas se incluyen daños estructurales en numerosas edificaciones debido a la subsidencia del suelo, un fenómeno causado por la extracción excesiva de agua. Estos hundimientos son especialmente notorios en el Centro Histórico de la Ciudad de México, lo que aumenta significativamente la vulnerabilidad de la región ante eventos sísmicos. Por otra parte, aun con todo este esfuerzo, la distribución de recursos hídricos entre la población no es sostenible ni equitativa, como resultado, se profundiza la pobreza, la injusticia social y la degradación ambiental en la región. Más aun, la ZMCM no cumple con ninguna de las cuatro condiciones básicas que definen una seguridad hídrica satisfactoria: cobertura universal de los servicios de agua potable y saneamiento, protección del medio ambiente y la sustentabilidad de los recursos naturales, garantía del abastecimiento para las actividades productivas y gestión del riesgo ante eventos meteorológicos extremos e impactos del cambio climático, incluidas las sequías.

Los costes para la obtención de estos recursos hídricos son muy altos, en el ámbito ambiental y ecológico irreversibles en muchos casos, de ahí que se plantee esta pregunta: ¿qué tan eficientemente utiliza los recursos hídricos la ZMCM? Para obtener una estimación, consideremos que cada habitante utiliza 100 litros de agua por día, como recomienda la ONU, si ese fuera el caso, la región requeriría 2,200,000 m³ por día, lo que apenas representa el 42% del suministro diario total a la región, cantidad que es inferior a la mitad del agua extraída de las fuentes de abastecimiento. Esta discrepancia plantea interrogantes importantes: ¿qué destino tiene el otro 58% del suministro de agua, que equivale a 3,070,400 m³? ¿Se hace un uso eficiente y racional del 58% restante de agua potable? ¿Se podría hacer más con menos recursos hídricos?

Desde noviembre de 2023, una prolongada sequía en el país, combinada con la presencia del fenómeno de La Niña, que incrementa las temperaturas, ha llevado a muchos de nuestros recursos hídricos en embalses, lagos y lagunas a niveles mínimos. Esto se refleja actualmente en el Sistema Cutzamala, donde ha sido necesario reducir el caudal de entrega a la Zona Metropolitana de la Ciudad de México (ZMCM). Esta disminución ha afectado a 12 alcaldías y 16 municipios del Estado de México, impactando a aproximadamente 14 millones de habitantes, ¡equivalente a la población total de Grecia y la mitad de Suiza! Este problema, visto desde una perspectiva más amplia, adquiere dimensiones internacionales.

Tanto el crecimiento poblacional como los cambios en los patrones de consumo serán factores clave a considerar en la demanda futura y las problemáticas que surgirán para garantizar la seguridad hídrica de la región. Para el año 2035 se espera que la Zona Metropolitana de la Ciudad de México (ZMCM) sea la ciudad más poblada del continente americano, con una población superior a los 25 millones de habitantes. Además, eventos críticos inesperados, como la reciente emergencia sanitaria de covid-19, también influyen en este panorama. Más aún, ante los impactos que ya enfrentamos por el cambio climático, como son el aumento de las temperaturas cálidas extremas y la ocurrencia de periodos de sequías más severos y prolongados como el que enfrentamos actualmente.

Entre las numerosas problemáticas que enfrenta la ZMCM, resolver la crisis hídrica de la región es, sin duda, el problema prioritario e impostergable a resolver por sus gobernantes y ciudadanos.

Temas: