Los jóvenes: apuesta por alcanzar la seguridad hídrica
Queda claro que involucrar a las nuevas generaciones en la resolución de los problemas del agua es crucial porque aportan su creatividad, impulsan un cambio de mentalidad y fomentan estilos de vida más responsables con el ambiente.
Por Jorge Fuentes*
El cambio climático, la pérdida de biodiversidad y la crisis hídrica son los retos más graves que enfrentamos como sociedad. Particularmente este año se han prendido alertas que nos indican que los escenarios que seguimos pensando como cosa del futuro, ya forman parte de nuestro presente.
Las sequías prolongadas, los fenómenos hidrometereológicos extremos, como lo fue el huracán Otis, y las altas temperaturas que se registraron durante los meses de junio a octubre de este año, son un indicador claro del riesgo que enfrentamos, pero también dejan ver la urgente necesidad de sumar a distintos actores, nuevas acciones y enfoques para alcanzar la seguridad hídrica.
Y es justamente en las y los jóvenes en donde podemos empezar a cambiar de paradigma. Es en este sector de la población que, de acuerdo con el Inegi, representa a 30% de la población, es en donde podemos encontrar a los agentes de cambio y a uno de los eslabones más importantes para fortalecer las capacidades técnicas, científicas y sociales para impactar en el futuro del agua.
Conscientes de lo mucho que los jóvenes pueden contribuir en el sector hídrico, la Red Agua de la UNAM y el Centro Regional de Seguridad Hídrica bajo los auspicios de Unesco (CERSHI), impulsan dos iniciativas de alta relevancia: el Premio Nacional Juvenil del Agua y la Incubadora de talento hídrico—INNO DROP.
Con estas dos iniciativas se puso en el centro de la acción a los jóvenes para que, a través del conocimiento, la innovación y la investigación, detonen soluciones para garantizar un futuro con agua.
El Premio Nacional Juvenil del Agua (PNJA), el cual, de la mano con la Embajada de Suecia, fomenta en los jóvenes la conciencia y el conocimiento sobre el valor y situación del agua en México, pero sobre todo busca interesarlos por la investigación y la innovación. Este año el PNJA recibió 361 iniciativas de todas regiones del país.
Dicho premio está dirigido a estudiantes mexicanos de entre 15 y 20 años inscritos en los niveles de secundaria o bachillerato, cuyo propósito es proponer soluciones a los principales problemas de seguridad hídrica que enfrenta el país mediante la innovación, la ciencia y la cultura. Además, sirve como eliminatoria nacional para el Stockholm Junior Water Prize, la competencia estudiantil en materia de agua más importante del mundo, conocida como el Premio Nobel del Agua, organizada por el Stockholm International Water Institute (SIWI).
Por su parte, InnoDrop —Incubadora de talento hídrico— se enfocó a jóvenes universitarios que a través de la innovación y la investigación en seguridad hídrica, propusieron soluciones emergentes en rubros como Ecosistemas sanos, Comunidades resilientes, Producción agrícola eficiente y Procesos industriales circulares.
Queda claro que involucrar a las nuevas generaciones en la resolución de los problemas del agua es crucial porque aportan su creatividad, impulsan un cambio de mentalidad y fomentan estilos de vida más responsables con el ambiente. Y también abre la posibilidad de fomentar a una generación de futuros líderes del sector con un amplio conocimiento del tema.
Las instituciones educativas, como la UNAM, que lideró ambos proyectos, son esenciales para lograr una mejor formación de los cuadros técnicos, identificar los problemas del desarrollo y proponer acciones, así como para desarrollar proyectos de investigación de punta para su aplicación en el sector hídrico.
Que sean los jóvenes quienes nos ayuden a construir un mejor futuro, un futuro con agua y con una relación más ética y humana con el recurso.
*Director de Proyectos del Consejo Consultivo del Agua
