Dólar, casi a 16 pesos; 250 mil a la calle
Para 2015, el crecimiento se estima,como máximo, en 2.5 por ciento.
Nuestro sufrido pesito araña los 16 por dólar y entra en un proceso devaluatorio que lo ubica en su peor nivel desde 2009.
A la calle, un cuarto de millón de trabajadores ante los recortes presupuestales anunciados por el gobierno.
El crecimiento —por llamarlo de alguna manera—, cada vez más ajustado a la baja.
¿Cuál es la estrategia para enfrentar la crisis económica de nuestros días? “Informen sobre las reformas”, ordena el Presidente.
Que relean a Clinton: “¡Es la economía, estúpidos!”.
Y sí: no entienden que no entienden.
*****
Preocupa, alerta y altera, que a dos años y tres meses de gobierno peñista, la situación económica se descomponga a pasos agigantados. De nada sirve ir a Gran Bretaña a decir que México va por el rumbo correcto, mientras aquí, la pobreza se ensancha, el desempleo flagela, crecimiento nulo, la violencia arrodilla, la inflación se come los bolsillos y el peso va en picada. Nada más no checa.
Y alarma —y mucho— por un factor histórico indiscutible: los gobiernos del PRI son expertos en detonar crisis financieras. Allí están las de López Portillo y Carlos Salinas de Gortari, artífice de la más dolorosa de la historia, cuando un millón de mexicanos perdieron todo: bienes, empresas, casas, negocios, autos. Si no ha sido, precisamente, por Bill Clinton que entró al rescate en 1995 con Zedillo ya en la Presidencia, la historia habría sido peor.
Hoy, las fauces de otra crisis económica se muestran y amenazan a millones de mexicanos. Sí, otra vez.
Los analistas esperaban que la devaluación del peso no rebasara los 15.15 pesos por dólar a inicios de marzo. Se equivocaron: el viernes pasado, el billete verde llegó hasta 15.81 pesos. ¿La razón? El deterioro de la actividad económica en el país.
Por ello, desde diciembre pasado, el Banco de México anunció la reactivación del mecanismo de subastas de dólares en el mercado cambiario, con el que buscaba detener una caída más profunda del peso. Hasta hoy no se ha logrado.
Y más: la debacle del pesito va en paralelo a los efectos nocivos de una Reforma Fiscal repudiada y sufrida por todos. Allí están las consecuencias de aumentar impuestos en tiempos de recesión económica, como lo advirtieron los expertos en su momento. Cierto: no saben que no saben.
El pesito se ubica, ahora, en sus niveles más bajos desde marzo de 2009, justo cuando a la mitad del sexenio de Felipe Calderón estallaba el efecto jazz: la crisis inmobiliaria gestada en EU y que, hasta hoy, tiene en la lona a naciones como España o Grecia, que nada más no se pueden recuperar.
Los priistas, sus plumas y voces domesticadas, dirán misa, pero hay algo innegable: el gobierno calderonista enfrentó de manera adecuada la crisis mundial en 2009, aun con sus altibajos reflejados en desempleo y menor calidad de vida. Pudo haber sido peor; sin embargo, en 2012, Calderón le entregó a Peña Nieto una economía con crecimiento de 3.9%, nada mal tras salir de una crisis.
¿Qué pasó después?
Que en 2013 —primer año del peñismo— la economía se atoró y apenas creció —por decirlo así— 1.1 por ciento. Lo dicho: los priistas son expertos en crisis.
2014: crecimiento de 1.3 por ciento (fuente: INEGI).
Para 2015, el crecimiento se estima, como máximo, en 2.5%, según estimaciones de la prestigiada calificadora Moody’s y del IMCO.
Con esa feria de cifras raquíticas, tenemos que a la mitad del sexenio peñista el crecimiento promedio anual apenas rozará 1.6%, mediocre e insuficiente para las necesidades del país.
Es la caída del pesito, el nulo crecimiento y el rostro más doloroso de la economía: perder el trabajo.
Durante 2015 habrá 250 mil mexicanos que perderán su empleo, advirtió el secretario del Trabajo, Alfonso Navarrete Prida. ¿Las razones? El desplome petrolero, el recorte al gasto público anunciado por Hacienda y la contracción en algunas áreas de la economía.
“Hay sectores como los de servicios, la agricultura y la economía doméstica, que están viviendo una crisis y reportando mayores problemas”, aseguró Navarrete Prida. Casi nada. Prácticamente el espinazo de la economía nacional.
Aún más: el secretario de Hacienda, Luis Videgaray, anunció que no existen condiciones económicas para reducir los impuestos en 2016, cómo se había estimado en diciembre de 2014. Es otra cubetada de agua helada a los crucificados contribuyentes.
“Hoy tenemos menores ingresos probablemente hasta 2017”, adelantó Videgaray. Es decir: acostumbrémonos a una crisis económica sexenal.
Y lo que aturde: nada se atisba, al corto o mediano plazos, para atemperar la crisis económica de nuestros días.
El peso en el tobogán devaluatorio.
Crecimiento raquítico.
Desempleo a galope.
Así andamos.
Twitter: @_martinmoreno
