Veracruz: matar a periodistas

Moisés Sánchez Cerezo desafió y denunció los abusos del poder.

Moisés Sánchez Cerezo utilizaba su taxi para financiar su gacetilla La Unión, mediante la cual denunciaba corruptelas, carencias y abusos, en el municipio en el que vivía: Medellín de Bravo, Veracruz. Corazón de reportero, espíritu valiente, Moisés desapareció desde el pasado 2 de enero.

“Llegaron cuatro vehículos —dos blancos, uno rojo y una camioneta negra. Eran por lo menos nueve personas con el rostro tapado. Entraron rompiendo puertas y armados con metralletas. Revisaron papeles, cogieron algunas cosas y preguntaron a mi madre que dónde estaba Moisés”, relata Jorge, su hijo.

En su captura, Moisés realizó su último acto de dignidad, de entereza ante la fatalidad que atisbaba: “Solamente no le hagan daño a mi familia”, pidió a sus verdugos (Manu Ureste. Animal Político. 26/I/2015).

Su esposa y su hijo Jorge sobrevivieron.

De cómo mataron a Moisés Sánchez Cerezo:

El Moy y El Harry, El Piolín, El Chelo y El Olmos, después del secuestro, bajaron a Moisés del vehículo y ahí El Harry sacó un cuchillo y degolló a Sánchez Cerezo” (declaración ministerial).

¿Quién ordenó matar al reportero?

Martín López Meneses (chofer del alcalde de Medellín de Bravo, Omar Cruz Reyes, quien funge como su escolta particular y además es subdirector de la Policía Municipal de Medellín) fue quien dio la orden de secuestrar al reportero el pasado 2 de enero a cambio de darle protección policiaca al declarante para poder vender libremente droga en la región” (declaración del expolicía Noé Rodríguez Martínez, difundida por el procurador de Justicia de Veracruz, Luis Ángel Bravo).

“El chofer y escolta del alcalde de Medellín me pidió un favor muy especial: desaparecer a una persona, hecho en el que colaboraron dos sujetos más, apodados El Moy y El Harry, autores directos del secuestro”, manifestó Rodríguez Martínez.

¿Por qué se ordenó el asesinato de Moisés?

Moisés fue desaparecido con la única intención de privarlo de la vida por denunciar hechos delictivos en la zona” (fragmento de la declaración de Noé Rodríguez Martínez).

Aún más. Narra Jorge, hijo de Moisés:

“Mi padre nos dijo que hubo una amenaza. Que un amigo suyo le avisó que estuvo presente en una reunión donde el alcalde se jactaba de que le iba a dar un susto porque no le parecían las cosas que publicaba. Y tres días después, desapareció”.

En su gacetilla —apunta el periodista veracruzano Ángel Ramos—, Moi informaba de las carencias sociales que aquejan al municipio, de la violencia y de la corrupción en la presidencia municipal, y de los malos manejos. Era un reportero incómodo para el poder...”

Moi llevaba muchos años informando lo que pasa en Medellín y, naturalmente, también empezó a reportear estas cosas: los asesinatos, los secuestros, las extorsiones, y comenzó a pasar información a periodistas del Puerto de Veracruz para que lo diéramos a conocer”, apostilla Ramos.

–Para qué anda pateando el avispero... —sería la sentencia del alcalde de Medellín de Bravo, el panista Omar Cruz Reyes.

Y eso le costó la vida al valiente reportero Moisés Sánchez Cerezo.

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Los periodistas asesinados en Veracruz durante el gobierno del priista Javier Duarte no son ni estadísticas ni expedientes archivados. Tienen nombres e historias. Que no se olviden:

1) Víctor Manuel Báez Chino.

2) Esteban Rodríguez.

3) Guillermo Luna.

4) Gabriel Huge.

5) Regina Martínez.

6) Yolanda Ordaz.

7) Misael López Solana.

8) Miguel Ángel López Velasco.

9) Noel López Olguín.

10) Gregorio Jiménez.

11) Moisés Sánchez Cerezo.

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Hoy, la PGJ de Veracruz ha solicitado al Congreso local el desafuero del alcalde Cruz Reyes por ser presunto autor intelectual del crimen del reportero Sánchez Cerezo. Que se le retire la protección constitucional, se le compruebe, se le castigue y se le condene. Eso es lo que merece ese alcalde panista.

Por lo demás, allí queda el ejemplo de un hombre valiente: el REPORTERO (así, con mayúsculas) Moisés Sánchez Cerezo, que desafió y denunció los abusos del poder con la única herramienta que tenemos los periodistas: la pluma.

Que el ejemplo de Moisés sirva para todos los periodistas mexicanos: tenemos el privilegio de escribir bajo una misión irrenunciable: investigar, comprobar y denunciar los abusos, la corrupción, el engaño, la simulación. Pluma que renuncia a esta tarea, es pluma que se denigra, se corrompe y muere en vida.

Que el ejemplo de Moisés quede, para las nuevas generaciones de reporteros, como emblema de lo que debe ser el periodismo: del lado de los agraviados y denunciando a los malos gobernantes. Con las herramientas que se tengan a la mano. Con lo que se pueda y deba contar. Con la pluma incorruptible.

Honor para ti, reportero Moisés Sánchez Cerezo.

                Twitter: @_martinmoreno

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