Ayotzi: malas noticias desde Innsbruck

Los normalistas siguen en calidad de desaparecidos, pese a lo dicho por PGR.

Contra lo que muchos consideran, la peor noticia que pudo tener el gobierno mexicano fue la que emitió el Instituto de Medicina Forense de la Universidad de Innsbruck, Austria: imposible identificar los restos hallados en el basurero de Cocula, como los de los normalistas de Ayotzinapa desaparecidos.

Al revelar los forenses austriacos que “se agotó el procedimiento de carbono para tratar de reconocer a quiénes corresponden dichos restos”, se está enviando una señal nebulosa: los estudiantes de la Normal Rural “Raúl Isidro Burgos” siguen en calidad de desaparecidos, a pesar de los indicios y de las afirmaciones de la PGR de que fueron quemados y arrojados en bolsas al río.

Y es mala noticia para el gobierno peñista por varios factores:

1)  Como oficialmente no están muertos los normalistas, sus padres —en esta columna no nos sumaremos al linchamiento mediático por parte de algunas plumas oficialistas en contra de ellos; muy al contrario: entiendo y respaldo su angustia y su lucha—, continuarán con sus legítimas protestas sociales, exigiendo saber la verdad —hasta hoy ausente en su totalidad— y, guste o no, mantendrán el grito de: “¡Vivos se los llevaron, vivos los queremos!”.

2)  Los forenses de Innsbruck representaban una esperanza para el gobierno mexicano. ¿Por qué? Porque equivalían a una salida parcial, cierto, más no absoluta, en el conflicto de Ayotzinapa. Si desde Austria se hubiera confirmado que los restos analizados sí eran los de los normalistas, entonces el movimiento entraría en otra dinámica, ya no tanto de protesta social, sino de proceso legal y de enjuiciamiento a los responsables.

3)  Si los restos estudiados en la universidad austriaca sí hubieran correspondido a los normalistas de Ayotzi, el gobierno —aun enfrentando todavía la ira justificada y comprensible de los padres de los estudiantes—, hubiera centrado sus baterías y su desgaste en castigar ejemplarmente a los presuntos responsables de la matanza: a José Luis Abarca, a su esposa, Ángeles Pineda; al jefe de los Guerreros Unidos, Sidronio Casarrubias; a sus operadores principales, como Felipe Rodríguez Salgado, El Cepillo, y a gran parte de los 90 detenidos por el caso Iguala. No es lo mismo enfocarse exclusivamente en los procesos penales, que hacerlo enfrentando, de manera paralela, a la insurrección social derivada de la desaparición de normalistas. Ese desgaste ha sido brutal.

4) “Es el plan de la PGR  para cerrar el caso y decirnos que nunca los vamos a encontrar, que nos conformemos con unas cenizas que no pudieron identificarse. No les creemos”, advirtió, a nombre de los padres, Felipe de la Cruz. Es la respuesta de la furia al cumplirse casi cuatro meses de la desaparición de los ayotzinapos.

5) Las malditas dudas. De acuerdo a los padres de los normalistas, los peritos argentinos —en quienes dicen confiar—, les aseguran que cuando revisaron los supuestos restos de los normalistas, la muela y el hueso de Alexander Mora —hasta hoy, el único identificado de manera oficial por la PGR—, ya estaban sobre una mesa. “Hay muchas cosas que no cuadran, hay mucha incongruencia”, dice De la Cruz.

6)  La incertidumbre generada por el informe de la Universidad de Innsbruck, en lugar de abonar a esclarecer el caso, lo confunde aún más. “No son ellos”, fue lo que determinaron los forenses austriacos en pocas palabras. Ante ello, los padres se mantienen en su postura de no reconocer la muerte de sus hijos y, por tanto, seguirán las protestas.

Y en poco abona también al conflicto lo dicho por el procurador Murillo Karam, de que el informe austriaco “no debilita la investigación de la PGR”. No se trata de la fortaleza o la debilidad de la Procuraduría, sino de dar respuesta satisfactoria a los padres de los normalistas y al país. Mientras no encuadre el gobierno de manera adecuada y certera lo que vive México, imposible será que pueda resolver la situación.

Por lo pronto, la respuesta de los padres es la de mantener las protestas sociales en Guerrero, en el DF y en donde sea necesario.

Continuarán los días de la ira.

ARCHIVO CONFIDENCIAL

PRD. Lamentable, la renuncia de Alejandro Encinas al partido amarillo. Encinas es de izquierda pura y uno de los cuadros más respetados. Pero más lamentable, y hasta ofensiva, la misiva que le envió Carlos Navarrete, quien pudo haber mostrado grandeza y humanismo, pero sólo le alcanzó para reflejar pequeñez y amargura. Mal pintan las cosas para el perredismo en su corazón: el DF, donde el próximo 7 de junio podría recibir una derrota dolorosa para ellos.

                Twitter: @_martinmoreno

Temas: