Gregor von Rezzori, Edipo en Stalingrado
Para septiembre de 1939, la mitteleuropa (Europa central) ya giraba en torno a una incipiente, pero poderosa, guerra entre países de diferentes ejes. De 1939 hasta finales de 1945, esta región del mundo se vio destruida por las bombas y una indiferente política fascista y nazi. Las fronteras de esta mitteleuropa se diluyeron debido a la artillería del Reich hitleriano. Pasado el primer vagido armamentista, y ya en playas bajas, salvo algunos autores críticos y sarcásticos, la literatura de esta zona se volvió al imperecedero mea culpa
Uno de estos sacrílegos fue el siempre extranjero Gregor von Rezzori. Un apátrida, y reitero lo que en escritos anteriores afirmé, Von Rezzori gozó de ser un nómada, hombre sin atributos —patrióticos— y cuya memoria de esta convulsa época queda como un testimonio literario, como es el caso de Edipo en Stalingrado.
Traugott von Yassilkovski, protagonista a quien es posible conocer gracias a un narrador omnisciente, es el protagonista de Edipo en Stalingrado. Sibarita, burgués sin prejuicios, ocioso, es uno
de los visitantes frecuentes del bar Charley, ubicado en una Alemania anterior a la Segunda Guerra
Mundial, Traugott es el bon vivant que siempre fue Von Rezzori.
Novela de muchos registros. Novela de intertextualidades, de metatexualidad, de hipotextualidad. En Edipo… el autor teje la crítica mordaz con el retrato puramente costumbrista, el lirismo con la narración de mejor hechura, el ensayo al arte con la banalidad de una tarde en el bar, los monólogos de personajes con el relato del narrador, cuya presencia es trascendental, no sólo por ser el guía, sino también por su capacidad de análisis y persuasión.
Sí, narrador entrometido, no el que espera y revela, sino el que atiza, una voz, un flujo de conciencia entre una sociedad alemana recién parida a la guerra. Lo que sucede en Edipo… no es para nada de lo que se piensa de un país en vísperas de guerra, sino un grupo de personajes indiferentes, jugadores, bebedores, personajes de intersexualidades, hombres y mujeres cuya idealización es el resultado de una burguesía trepidante, de una Europa en crisis.
Esta voz narrativa es también un sicoanálisis narrativo, de una picardía y honestidad devastadoras. Acaso comparable con El tambor de hojalata, de Günter Grass, por la sordidez de la sociedad europea de mitades del siglo pasado, Edipo en Stalingrado sea la obra de Von Rezzori con mayor grado de cinismo en sus personajes, acaso la más experimental, no por juvenil o inconsistente, sino por todo lo contrario: es la obra de un escritor con gran control del ritmo y gran eficacia narrativa en diversos géneros.
Dice Rezzori en labios de su personaje: “Hemos tocado aquí un punto tan difícil que deberá usted permitirme que le dedique un par de ideas más a este asunto. Se trata, nada menos que de la inutilidad última del lenguaje… Ahí, tras el lenguaje, las cosas —diríase— son mucho más maravillosas, inefablemente más maravillosas, tiene más color y trazos de aventura… Las culturas maduras dejan que el lenguaje se atrofie. Entre las personas de más sofisticada sensibilidad, a fin de cuentas, la palabra es totalmente prescindible”.
Así, Von Rezzori a través de un hilarante discurso sobre la lengua, acaso nuestra única patria, logra lanzar un crítica severa a la sociedad alemana, es decir, a la sociedad centroeuropea. No es menor que cruce el sentido del lenguaje con la sensibilidad y las buenas maneras, las de la clase alta alemana, no es una coincidencia, por supuesto, que su protagonista abra un paréntesis (otra de los grandes rasgos de la novela) de la historia para emprender
una disquisición sobre un asunto de tanta trascendencia, al menos para un escritor, como es el lenguaje y la palabra.
Edipo en Stalingrado trasciende las fronteras de lo puramente narrativo, del simple relato de la preguerra y la posguerra, aquí el autor emprende una Anábasis, un viaje hacia el interior de los personajes, que es el interior de una sociedad. Con esta novela, Von Rezzori pone en juego todos los recursos literarios que tiene un autor, acaso la considero la novela más ambiciosa del escritor, la que mayores lecturas tiene.
