Negocios y seguridad
Nada más que insistir en mezclar negocios con seguridad, partiendo de argumentos políticos no es una buena idea.
Compleja como siempre ha sido, la relación de México con Estados Unidos entra en territorio poco explorado al convertir el tema de seguridad en un argumento en la discusión comercial.
Es claro que la demanda de las iniciativas privadas, allá y acá, es la de operar en un entorno seguro y poder garantizar que instalaciones, bienes y personas se vean afectados lo menos posible por la delincuencia; sin embargo, el sector privado tendría que colaborar más en el aumento de las denuncias y contribuir a que se desarrollen herramientas que faciliten el enlace efectivo con las autoridades.
No es sencillo, aunque la coordinación entre empresas y gobierno ha permitido que los delitos que afectan a la planta productiva se atiendan y disminuyan. No obstante, para quien recibe una amenaza en su negocio o es víctima de un crimen en fecha reciente, las cifras no le dirán nada acerca del estado de las cosas.
La realidad es que se ha trastocado el contubernio que existía con grupos criminales, a pesar de que sus lazos con los poderes legales siguen siendo estrechos. Hace dos días, los principales responsables de la seguridad en el país afirmaron que un motivo de la entrega de 29 personas requeridas con fines de extradición fue el riesgo de que jueces mexicanos los liberaran en las próximas semanas. La respuesta de la nueva administración estadunidense ha sido de reconocimiento y hasta halago a su contraparte, pero eso no ha quitado el dedo del renglón por usar esta decisión del gobierno mexicano como medida de presión frente a un posible aumento de aranceles.
La posición de México se ha mantenido firme y audaz en defensa de la soberanía, sin abandonar el diálogo con su principal socio, lo que permite que la interlocución siga fluida. Nada más que insistir en mezclar negocios con seguridad, partiendo de argumentos políticos no es una buena idea.
La apuesta del mundo comercial está en América del Norte y de ella depende un nuevo periodo de prosperidad de los Estados Unidos. México es el aliado más importante que tiene en el actual tablero de la geopolítica y esta posición sólo seguirá fortaleciéndose.
El trabajo hacia la seguridad es conjunto y mientras se avanza en el combate de los delitos, al norte de nuestra frontera deben tomarse medidas contundentes para erradicar el tráfico de armas y desarticular a los grupos que mueven drogas en territorio estadunidense. Cualquier compañía tiene en su análisis de riesgos que la verdadera seguridad de sus operaciones es binacional y sólo así puede lograrse.
También pueden obtenerse resultados inmediatos si se atiende con prevención la crisis de adicciones en EU. Es un mercado demasiado grande, ya que nada más beneficia al crimen. Hay todo por hacer para que la población, desde Alaska hasta Texas, haga lo que le corresponde para frenar el consumo de sustancias ilegales. Estados Unidos cuenta con la industria de entretenimiento más poderosa del planeta, la difusión de la narrativa correcta debería ser sencilla, porque perpetuar la de policías contra ladrones no ha funcionado.
Pasan las semanas y entraremos de lleno en la renegociación del tratado comercial. La oportunidad de ser el eje económico mundial sigue sobre la mesa y, de acuerdo con el flujo de inversiones, los negocios ven en nuestro país un futuro prometedor. Estados Unidos deberá evaluar qué tanto pesa la comunicación con la base electoral que eligió a la presente administración, contra la importancia de transformarse en el polo de crecimiento y desarrollo de los siguientes siglos.
Es una oportunidad difícil de resistir y las comunidades de negocios en ambos lados de la frontera lo saben. México hace su parte y Estados Unidos debe hacer la suya. Lo que es evidente es que ninguno de los dos países puede crecer hasta su máximo potencial si no hay acuerdo entre uno y otro. Confiemos en que así será.
