La peor corrupción

El origen y la ostentación de dinero, a pesar de ser escandalosos, no son la corrupción más grave de la 4T. Ni siquiera lo es el descomunal fraude en Segalmex. La peor corrupción fue haber destruido, contra la opinión de los expertos y aun de quienes serían sus cercanísimos colaboradores, el aeropuerto de Texcoco, cuya construcción llevaba un considerable avance.

No habíamos tenido los mexicanos gobiernos tan corruptos como los de la 4T. Héctor Aguilar Camín advierte que los políticos de ese movimiento no pueden explicar de dónde viene el dinero que gastan, que nadie sabe de qué dinero viven López Obrador y sus hijos, y añade que apostaría que el dinero que nos cuesta el retiro del expresidente es más que las pensiones de sus antecesores que él abolió. Aguilar Camín le pregunta a la Presidenta cuánto cuesta ese retiro, pero no cree que ella, aunque sabe la respuesta, pueda responder, porque sería escandaloso.

Nadie podría refutar esas afirmaciones, pero el origen y la ostentación de ese dinero, a pesar de ser escandalosos, no son la corrupción más grave de la 4T. Ni siquiera lo es el descomunal fraude en Segalmex. La peor corrupción fue haber destruido, contra la opinión de los expertos y aun de quienes serían sus cercanísimos colaboradores, el aeropuerto de Texcoco, cuya construcción llevaba un considerable avance y que le traería al país progreso, conectividad, decenas de miles de empleos.

La peor corrupción es no haber evitado durante la pandemia de covid-19 las cerca de 300,000 muertes que eran evitables —de las más de 800,000 en exceso que hubo en el país— y haber negado al personal de salud del sector privado la vacunación prioritaria; haber ocasionado un mayúsculo desabasto de medicinas, dejar que más de 3,000 niños murieran de cáncer por falta de medicamentos y desaparecer el Seguro Popular, dejando sin servicios médicos a 50 millones de mexicanos. La peor corrupción es haber designado a Hugo López-Gatell representante de México ante la Organización Mundial de la Salud.

La peor corrupción es haber ejercido el terrorismo penal con la persecución a 31 científicos, a Ricardo Anaya, a la cuñada y la sobrina política del fiscal general de la República, a Jesús Murillo Karam, y haber extorsionado a Eduardo Medina Mora para que renunciara como ministro de la Suprema Corte.

La peor corrupción es haber generado odio dividiendo a los mexicanos en pueblo bueno (los que están con el gobierno) y traidores a la patria (los opositores y los críticos); haber calumniado e injuriado en esas conferencias a académicos y periodistas; haber exhibido datos personales de María Amparo Casar, Carlos Loret de Mola y Natalie Kitroeff como represalia por sus revelaciones.

La peor corrupción es haber degradado la educación básica dándole una orientación antiilustrada con libros de texto de pésima calidad, en los que se incita al resentimiento y se abomina de la libertad y los méritos individuales.

La peor corrupción es haber destruido una parte importante de la selva tropical más grande de Mesoamérica por la construcción del Tren Maya, emprendida sin que se contase con la autorización de cambio de uso de suelo forestal ni con el informe de impacto ambiental.

La peor corrupción es haber utilizado al obsecuente expresidente de la Suprema Corte para coaccionar a jueces y magistrados. La peor corrupción es haber impuesto como ministra a Lenia Batres. La peor corrupción es el plagio impune de Yasmín Esquivel.

La peor corrupción es haber obsequiado a los partidos oficialistas una mayoría calificada espuria violando la Constitución y comprar senadores para asestar el jaque mate a la democracia. La peor corrupción es la aprobación al vapor por los lacayunos legisladores oficialistas de iniciativas presidenciales sin siquiera leerlas ni dar oportunidad a que los legisladores de oposición las analicen. La peor corrupción es haber aniquilado a la Suprema Corte de Justicia como venganza por la autonomía y profesionalismo con que actuó en años recientes el máximo tribunal.

La peor corrupción es que ciudadanos sean humillados por criticar a algún funcionario y que en Campeche se imponga la censura previa prohibida por la Constitución. La peor corrupción es haber capturado a la Comisión Nacional de los Derechos Humanos mediante una maniobra tramposa sin precedente en el Senado, haber eliminado a los organismos autónomos y haber demolido los poderes judiciales para imponer en una elección fraudulenta —avalada por un tribunal electoral entregado— a juzgadores afines al régimen.

Se me acaba el espacio, pero los ejemplos aquí citados muestran que la corrupción más grave padecida en México ha sido la protagonizada por los gobiernos de la 4T.

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