Francotirador
Francotirador American Sniper, Estados Unidos, 2014, se basa en el libro del mismo título, escrito por el militar perteneciente a los SEAL de la Armada estadunidense, Chris Kyle. De nuevo la polémica y el escándalo favorecieron de manera importante el estreno de El ...
Francotirador (American Sniper, Estados Unidos, 2014), se basa en el libro del mismo título, escrito por el militar perteneciente a los SEAL de la Armada estadunidense, Chris Kyle.
De nuevo la polémica y el escándalo favorecieron de manera importante el estreno de El francotirador en Estados Unidos, en donde rompió récords de recaudación al ingresar más de 90 millones de dólares en su primer fin de semana.
Ciertas críticas y descalificaciones no se han hecho esperar en diferentes sectores debido a que la cinta, dirigida por Clint Eastwood, parece hacer un elogio de la figura del francotirador, glorificándolo, y presentándolo como una víctima del rol que le toca jugar en la guerra gracias a sus habilidades para disparar con precisión milimétrica contra prácticamente cualquier objetivo. No comparto esa percepción. Se calcula que Kyle cobró las vidas de más de 160 personas en Irak hasta llegar a ser conocido como La leyenda, y con un precio sobre su cabeza. Cuando fue cuestionado con respecto a su mortífera participación en la guerra de Irak, su argumento, como el de muchos soldados, es que era su trabajo, y que al matar iraquíes salvaba a cientos de jóvenes estadounidenses.
Pero no se puede perder de vista que la mayoría de los veteranos de guerra son seres trastornados, y en el caso de Chris Kyle la brutalidad de las dantescas situaciones que vivió en el frente de batalla, le pasó una factura muy alta, pues tuvo enormes dificultades para reinsertarse en la vida cotidiana y reconstruir su familia.
La adaptación para la pantalla grande es de Jason Hall, y la puesta en escena es de una gran lucidez por parte de Eastwood, que a sus casi 85 años tiene los arrestos para pasar de un proyecto menor como fue Jersey Boys, para elaborar una película demandante, compleja, bien filmada, con momentos del gran cine que lo ha caracterizado como realizador. Recuerda en cierta forma The Hurt Locker de Kathryn Bigelow, sobre todo en la representación de la sique enferma de los soldados que pasan meses, años, sometidos a severa presión y a un stress que casi los enloquece. La adrenalina se convierte en su droga favorita, y llegan al extremo de la adicción y ya no pueden vivir lejos de esas situaciones que la provocan.
Al contrario de lo que ha expresado Michael Moore, que ha llegado al extremo de afirmar que “los francotiradores son unos cobardes porque disparan por la espalda” (precisamente por la forma como él interpreta el planteamiento del personaje), mas bien mi lectura de El francotirador va en el sentido de que Eastwood trató de no tomar partido —aunque sí desliza algo de su ideología—, no juzga al personaje, no lo presenta como un ángel vengador, ni como una máquina de matar. Es un hombre ordinario, insertado en una situación extraordinaria. Interpretado por Bradley Cooper, en el que me parece el mejor papel de su carrera, Chris Kyle, es visto como un ser humano atormentado, fracturado, empujado por las circunstancias.
Criado en un hogar conservador con la recia figura de un padre autoritario, Kyle se formó, como millones de estadunidenses, con la idea —fanática ¿por qué no decirlo?— de que hay que destruir al enemigo y morir por la patria. El enemigo, entre la perversa manipulación producto de pocas verdades y muchas mentiras, es el terrorismo proveniente del mundo musulmán. La misión que deja a Kyle, ciego y sordo a cualquier explicación o razonamiento, es salvar a su país, al mundo.
Kyle queda atrapado en la rutina de colgarse en azoteas, esconderse en sótanos, permanecer inmóvil por horas en las ventanas de edificios en ruinas, lo que sea necesario para salvar las vidas de sus compañeros.
Bradley Cooper hace un trabajo fuera de serie construyendo detalladamente a un personaje lleno de contradicciones, tristeza, orgullo, vergüenza, dolor, ternura, violencia, miedo. Muy lejos de lo que el señor Moore, califica de cobarde.
Muy recomendable. No se la pierda.
